Paraguay: un banco cayó y se llevó a un presidente | Helios Ruíz
Por: Helios Ruiz
Imagine despertar una mañana, revisar su cuenta bancaria y descubrir que no puede retirar su dinero. No importa si necesita pagar la renta, comprar medicamentos o alimentar a su familia. Sus ahorros están ahí, pero no puede utilizarlos. Ahora imagine que lo mismo les ocurre a casi tres millones de personas y que, apenas dos días después, el presidente de su país anuncia su renuncia.
Eso acaba de ocurrir en Paraguay.
Este jueves 5 de noviembre, Santiago Peña anunció su salida de la Presidencia, a la que había llegado en agosto de 2023. Su mandato debía terminar en 2028, pero una crisis financiera que rápidamente se convirtió en política terminó por dejarlo sin el respaldo necesario para continuar.
Todo comenzó con Ueno Bank, una institución financiera digital que creció aceleradamente hasta alcanzar aproximadamente 2.9 millones de clientes. El Banco Central del Paraguay intervino la entidad después de detectar graves problemas de solvencia. Dicho de manera sencilla: el banco no contaba con el respaldo financiero que exigía la ley para seguir operando con normalidad.
Las aplicaciones dejaron de funcionar, las tarjetas fueron suspendidas y millones de personas quedaron sin acceso habitual a su dinero. Pero el problema era todavía mayor. Ueno también había recibido cientos de millones de dólares de instituciones públicas, incluidos recursos vinculados con pensiones y seguridad social.
Y ahí apareció la pregunta que transformó una crisis bancaria en una crisis de gobierno: ¿cómo llegó tanto dinero público a una institución que terminó en semejante situación?
La respuesta se volvió políticamente explosiva cuando comenzaron a revisarse los vínculos empresariales de Santiago Peña con el grupo relacionado con el banco, del que había sido accionista hasta 2025. La Fiscalía abrió investigaciones, varios directivos fueron detenidos y aumentaron los cuestionamientos sobre las autoridades encargadas de supervisar el sistema financiero.
Es importante aclararlo: una relación empresarial anterior no constituye por sí misma un delito, y las responsabilidades penales deberán determinarse mediante las investigaciones correspondientes. Pero en política, las dudas sobre la confianza y el manejo del dinero público pueden tener consecuencias inmediatas.
La oposición presentó una solicitud de juicio político contra Peña y el vicepresidente Pedro Alliana. Lo verdaderamente decisivo llegó cuando el propio Partido Colorado, la fuerza política del presidente, comenzó a retirarle su respaldo. Incluso Horacio Cartes, expresidente y una de las figuras más influyentes del oficialismo, apoyó el procedimiento.
Peña anunció entonces su renuncia, argumentando que buscaba preservar la estabilidad institucional. Pidió disculpas a los paraguayos y solicitó garantizar la devolución de los depósitos. Poco después, la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad de los presentes, con 78 votos, la acusación política en su contra.
La salida presidencial abre ahora el camino para que Pedro Alliana asuma el gobierno mediante los mecanismos constitucionales. Pero cambiar de presidente no significa que el problema haya desaparecido.
Paraguay enfrenta una paradoja. Hasta antes de esta crisis, sus indicadores económicos eran relativamente favorables. El Banco Central proyectaba un crecimiento cercano al 5 % para 2026 y la inflación se mantenía controlada. Sin embargo, una economía puede mostrar buenos números mientras sus ciudadanos enfrentan incertidumbre, informalidad laboral y dificultades para acceder a servicios básicos.
Cuando una persona no puede disponer de sus ahorros, poco consuelo encuentra en que las estadísticas nacionales indiquen crecimiento.
La crisis también llega en un momento importante para la política paraguaya. El Partido Colorado conserva una poderosa estructura territorial, mientras la oposición ha conseguido avances en ciudades relevantes. Con las elecciones presidenciales de 2028 en el horizonte, todos deberán enfrentar una pregunta: ¿quién puede recuperar la confianza de los ciudadanos?
Pero sería un error reducir lo ocurrido a una competencia entre partidos. El problema es más profundo. Paraguay necesita esclarecer qué sucedió con Ueno Bank, proteger los recursos públicos, garantizar los derechos de los ahorradores y demostrar que sus instituciones pueden actuar con independencia.
Lo ocurrido deja una lección para toda América Latina: un gobierno puede presumir crecimiento económico, estabilidad y triunfos electorales, pero nada de eso sustituye la confianza ciudadana.
Santiago Peña anunció su renuncia en cuestión de horas. La crisis bancaria se precipitó en cuestión de días. Recuperar el dinero de los afectados puede llevar más tiempo.
Y recuperar la confianza en las instituciones, mucho más.
Porque los presidentes se pueden sustituir mediante la Constitución. Los bancos pueden reorganizarse o liquidarse conforme a la ley. Pero cuando una sociedad comienza a dudar de quienes deben protegerla, la verdadera crisis apenas comienza.
Resumen y contexto
Resumen (clic para ver)
Paraguay: un banco cayó y se llevó a un presidente | Helios Ruíz Por: Helios Ruiz Imagine despertar una mañana, revisar su cuenta bancaria y descubrir que no puede retirar su dinero. No importa si necesita pagar la renta, comprar medicamentos o alimentar a su familia. Sus ahorros están ahí, pero no puede utilizarlos. Ahora imagine que lo mismo les ocurre a casi tres millones de personas y que, apenas dos días después, el presidente de su país anuncia su renuncia. Eso acaba de ocurrir en Paraguay. Este jueves 5…










