Entrevista Avidel Villarreal Gálvez| Estrategia política
La consultoría política más allá de la improvisación
En un contexto político marcado por la inmediatez, la sobreexposición digital y la tentación de las soluciones rápidas, la consultoría política atraviesa uno de sus momentos más complejos. Para Avidel Villarreal Gálvez, consultor político con más de 15 años de experiencia en campañas y gobiernos de América Latina, el problema no es la tecnología, sino la falta de método, profundidad estratégica y equipos profesionales sólidos.
En entrevista con Sufragio, Villarreal Gálvez reflexiona sobre el papel del estratega, la irrupción de la inteligencia artificial, la importancia de la investigación cuantitativa y cualitativa, la construcción de equipos, el contraste, el control de la agenda y los desafíos de la comunicación política en un escenario global cada vez más interconectado.
Para quienes aún no te conocen, ¿quién es Avidel Villarreal Gálvez?
Soy un consultor político apasionado por las campañas y por la estrategia. Llevo más de 15 años trabajando en procesos electorales y de gobierno en distintos países de América Latina, desde alcaldías, gubernaturas hasta elecciones presidenciales.
Mi formación en Derecho y Ciencias Políticas estructuró mi forma de pensar: orden, método y visión. La política sin estructura se convierte rápidamente en improvisación.
Hoy se habla mucho de inteligencia artificial. ¿Es una amenaza para la consultoría política?
No. La inteligencia artificial no llegó para reemplazar al consultor. Llegó para facilitar herramientas. El problema es que ha abierto la puerta para que cualquiera crea que puede ejercer una profesión que requiere capacidades muy específicas.
La consultoría política no se define por títulos académicos, sino por criterio, experiencia, intuición y capacidad de análisis. Ninguna herramienta sustituye eso.
Has insistido en que la intuición sigue siendo clave. ¿Cómo se articula con la estrategia?
La intuición es el punto de partida. Las ideas no siempre nacen frente a una computadora; aparecen cuando corres, cuando lees, cuando observas.
Pero la intuición sola no sirve si no se convierte en estrategia, y la estrategia no funciona si no está respaldada por investigación, medición y metodología. Todo debe evaluarse y ajustarse.
La investigación es uno de los pilares de tu trabajo. ¿Cómo la desarrollan en AVG21?
Para nosotros la investigación es la base de todo. Trabajamos investigación cuantitativa y cualitativa, entendiendo que los números no hablan por sí solos.
Las encuestas ofrecen datos, pero su verdadero significado se construye a través de grupos focales, entrevistas de profundidad y lo que denominamos diálogos ciudadanos. Hemos desarrollado una metodología cualitativa propia que profundiza en emociones, aspiraciones y miedos del elector.
Sin investigación profunda, cualquier estrategia es una apuesta a ciegas.
Has desarrollado una metodología propia llamada Inmersión Total. ¿En qué consiste?
La estrategia sin metodología se queda en un documento bonito. Inmersión Total nace de haber sido cliente y consultor.
No creemos en la consultoría a distancia ni en entregar documentos que luego nadie ejecuta. Nos integramos completamente a la campaña, acompañamos al candidato y participamos en todas las decisiones estratégicas.
Por eso trabajamos con pocos clientes. La profundidad y la calidad no se pueden masificar.
Este modelo implica también un equipo sólido detrás.
Sin duda. En 2025 tomamos la decisión de consolidar un equipo profesional permanente, no equipos improvisados por campaña.
Hoy contamos con especialistas en investigación cuantitativa y cualitativa, comunicación política, comunicación digital, estrategia territorial, coaching de candidatos y contraste. Es un equipo que entiende la metodología, habla el mismo lenguaje estratégico y puede intervenir de manera inmediata cuando la campaña lo requiere.
La estrategia no se ejecuta en solitario; se construye en equipo.
¿Cómo equilibrar la comunicación digital con el trabajo en territorio?
No compiten, se complementan. La comunicación digital es inmediata y permite segmentar audiencias; el territorio genera cercanía, credibilidad y permanencia.
El error es tratarlas como mundos separados. Cuando no están alineadas, el mensaje se fragmenta.
Has insistido en la importancia del control de la agenda.
Sin estrategia no hay control, y sin disciplina no hay coherencia. Muchos gobiernos comunican en función de la coyuntura y eso termina desgastando al liderazgo.
Controlar la agenda implica definir ejes claros, sostenerlos en el tiempo y lograr que todos los equipos entiendan y respeten el esquema comunicacional.
En la entrevista también abordaste temas de geopolítica. ¿Cómo observas hoy la comunicación política internacional?
Hoy la comunicación internacional está profundamente vinculada a la agenda interna de los liderazgos. Ya no existe una frontera clara entre lo que se dice hacia afuera y lo que se comunica hacia adentro.
Cada mensaje internacional tiene destinatarios locales perfectamente identificados.
Has puesto como ejemplo el estilo de comunicación de Donald Trump.
Lo que lo distingue es que permanentemente les habla a sus electores, incluso cuando aborda temas internacionales.
Combina mensajes sobre política exterior con una narrativa aspiracional dirigida a su base interna. Cada intervención genera múltiples mensajes con distintos destinatarios.
Desde ahí, ¿Cómo analizas lo que ocurre en Panamá?
Como consultor, analizo los procesos desde la comunicación estratégica. Pero como panameño, hay una carga histórica que no se puede ignorar.
Panamá vivió la presencia de un enclave colonial norteamericano durante todo el siglo pasado, y eso sigue influyendo en cómo se perciben ciertos discursos y posturas internacionales. La memoria histórica condiciona la recepción del mensaje político.
¿Qué lección deja esto para América Latina?
Que hoy los liderazgos no solo gobiernan con políticas públicas, sino con relato.
La geopolítica ya no se discute solo en foros internacionales; se disputa todos los días en la opinión pública. Quien no controla su narrativa termina reaccionando a la de otros.
Para cerrar, ¿Qué deberían estar haciendo hoy quienes aspiran a competir en 2027?
Planificar, investigar y construir atributos desde ahora. El tiempo es el único recurso que no se puede recuperar.
Las campañas no se ganan el día de la elección. Ese día solo se ratifica un proceso que empezó mucho antes.
La conversación con Avidel Villarreal Gálvez confirma que la consultoría política atraviesa un punto de definición. En un entorno saturado de ruido, la diferencia ya no la marcan las herramientas, sino el método, la investigación y la capacidad de construir equipos profesionales con disciplina estratégica.
Más allá de campañas y coyunturas, su visión apunta a una política entendida como sistema: territorio, narrativa, memoria histórica y control del relato convergen en un mismo campo de batalla. En ese cruce entre lo local y lo global, la improvisación deja de ser una opción.De cara a los procesos que se aproximan, el mensaje es claro: las elecciones no se ganan con ocurrencias ni con atajos. Se construyen con tiempo, método y claridad estratégica. Y el tiempo, como recuerda Villarreal Gálvez, es el único recurso que no admite prórroga.
Resumen y contexto
Resumen (clic para ver)
Entrevista Avidel Villarreal Gálvez| Estrategia política La consultoría política más allá de la improvisación En un contexto político marcado por la inmediatez, la sobreexposición digital y la tentación de las soluciones rápidas, la consultoría política atraviesa uno de sus momentos más complejos. Para Avidel Villarreal Gálvez, consultor político con más de 15 años de experiencia en campañas y gobiernos de América Latina, el problema no es la tecnología, sino la falta de método, profundidad estratégica y equipos profesionales sólidos. En entrevista con Sufragio, Villarreal Gálvez reflexiona sobre el papel del…












