El Tribunal Electoral de Panamá rechazó con firmeza las modificaciones introducidas por el Parlamento a una iniciativa de reforma electoral, advirtiendo que representan un retroceso para la democracia y la transparencia en los próximos comicios de 2029. La controversia surge tras la revisión del proyecto de ley 699, que fue presentado originalmente por el Tribunal y basado en recomendaciones de la Comisión Nacional de Reformas Electorales, un organismo consultivo que busca actualizar el Código Electoral tras cada proceso electoral.
El proyecto, que proponía cambios para fortalecer el sistema electoral panameño, fue alterado en su primer debate dentro de la Comisión de Gobierno, Justicia y Asuntos Constitucionales de la Asamblea Nacional. Entre las modificaciones que el Tribunal considera regresivas están el aumento de los límites permitidos para donaciones privadas a candidatos, la posibilidad de que autoridades electas ocupen dos cargos simultáneamente y la extensión de los plazos para que funcionarios en ejercicio puedan aspirar a cargos de elección popular. Estas medidas, según el Tribunal Electoral, ponen en riesgo la equidad y transparencia que deben regir el proceso electoral.
En un comunicado público, el Tribunal hizo un llamado a la Asamblea Nacional para que priorice la institucionalidad y el interés general sobre los intereses particulares, subrayando que no respaldará cambios que comprometan la calidad de la democracia panameña. La reacción no se limitó al ente electoral; la Cámara de Comercio, Industria y Agricultura de Panamá también expresó su rechazo a las modificaciones durante los debates en el pleno de los diputados, señalando que estas alteraciones podrían limitar la competencia política y oscurecer la financiación partidaria.
Los diputados Benicio Robinson y Luis Eduardo Camacho, figuras destacadas de los partidos Partido Revolucionario Democrático y Realizando Metas, respectivamente, están entre los principales promotores de las reformas cuestionadas. Ambos movimientos políticos atraviesan una crisis de credibilidad ante la opinión pública, según analistas locales, lo que añade un elemento de tensión al debate sobre la reforma electoral. Entre las medidas polémicas figura también el incremento del número de firmas necesarias para constituir un nuevo partido político, algo que ha sido criticado por sectores que defienden la apertura democrática.
Panamá se encuentra en un momento clave para definir las reglas electorales que regirán sus futuras contiendas políticas, en un contexto donde la confianza en las instituciones y la transparencia en la política son temas de máxima relevancia. La discusión sobre estas reformas se enmarca en un esfuerzo regional por fortalecer la democracia y asegurar procesos electorales justos, en línea con las recomendaciones de organismos internacionales como la UNESCO y la Organización de las Naciones Unidas.
La Asamblea Nacional tiene por delante la responsabilidad de revisar y posiblemente rectificar las modificaciones a un proyecto que, en su forma original, buscaba consolidar avances en el sistema electoral panameño. La manera en que se resuelva este debate tendrá un impacto directo en la percepción pública sobre la legitimidad de las futuras elecciones y, en última instancia, en la estabilidad política del país. Para más información sobre el proceso electoral panameño, puede consultarse el portal oficial del Tribunal Electoral de Panamá.


