Nada que celebrar
Por: @OrlandoGoncal
El pasado sábado 3 de este mes, el mundo y en especial Venezuela fueron sorprendidos por el ataque y bombardeo que realizaron los EE.UU. a varias ciudades de Venezuela.
Según se supo luego, el objetivo era “extraer” a Nicolas Maduro y su esposa para llevarlos a New York para ser juzgados por supuestos delitos de narcotráfico.
Esto, provoco la euforia y la alegría de algunos venezolanos (más en el extranjero que dentro del propio país) pues se asumió que, con esa acción de los EE.UU. comenzaba un proceso de transición hacia el fin de la era de Hugo Chávez.
Pero esa ilusión comenzó a diluirse a las pocas horas cuando en una extensa conferencia de prensa el presidente Trump delinea los objetivos de intervenir en un país extranjero.
En esa conferencia el presidente estadounidense usa la palabra “oil” (petróleo) 27 veces, jamás mencionó la palabra democracia, dejando claro que la violación del derecho internacional, de la Carta de la ONU no les importaba pues, lo único que interesa son los “business”.
En ese mismo acto, dio al traste con la emoción que algunos venezolanos sentían, pues, por un lado, señaló que María Corina Machado no tenia el arraigo ni popular ni dentro de las fuerzas armadas venezolanas para conducir un proceso de transición, (a Edmundo González, ni siquiera fue nombrado) y que ellos iban entenderse con Delcy Rodríguez, la vicepresidente que había dejado Maduro.
El presidente Trump, con su característico estilo de prepotencia, le hablo a su público, denotando una retorica digna de los imperios colonialistas de siglos pasados, mientras que, en Caracas, Rodríguez seguía con su jerga revolucionaria, también hablándole a su público.
Al día siguiente, tanto Washington como Caracas, ya establecían otro lenguaje, al decir el primero que se podría reabrir la embajada de ese país, y los segundos al decir que estaban dispuestos a trabajar de manera conjunta y respetuosa por la Paz y el progreso de ambos pueblos.
Evidentemente el ataque de una potencia a otro país es algo absolutamente inaceptable, y es lamentable la debilidad de la comunidad internacional, al rechazar estas acciones. Esta debilidad, le abre la puerta para “ir aceptando” que la invasión de Ucrania por parte de Rusia, la destrucción de Gaza por Israel, y hasta quizás la toma de Taiwan por China, mandando al demonio el derecho internacional y, el respeto a la soberanía de los países.
Atención que, igual de mal esta la injerencia de cubanos que han ocupado por dos décadas las plataformas fundamentales del Estado venezolano, como el sistema de identificación ciudadana, los registros públicos y notarías, el sistema electoral, etcétera.
No es aceptable que una potencia pretenda adueñarse de los recursos naturales de un país, tal cual lo hacían los antiguos imperios en siglos pasados, como tampoco es aceptable que, otros países hayan ejercido por dos décadas privilegios en la obtención de esos recursos como lo han sido el caso de Cuba, Rusia, Irán y China en Venezuela.
Visto los acontecimientos, con el pasar de los días, es claro que estamos ante un proceso de transición interna del chavismo, quienes ahora tendrá más control de todas las instituciones del Estado, así que la transición hacia el fin de la era Chavez, aun se vislumbra lejana.
Que hayan fallecido 32 cubanos que prestaban servicio de protección a Maduro, es al menos intrigante, y que hayan fallecido mas de 100 venezolanos, en ambos casos es doloroso.
La tibieza de los comunicados tanto de Rusia, China, Irán y Turquía (aliados del régimen de Maduro), es llamativa.
El que venezolanos celebren la agresión de un país extranjero a su patria, por más que se quiera un cambio en la conducción del país, es inconcebible e inaceptable.
Cuando se toman decisiones con base a intereses particulares y se abandonan los principios, se transita por una autopista sin escalas hacia la ley del mas poderoso sometiendo al más débil.
Es absolutamente comprensible y deseable, y en lo personal, me inscribo en esa línea, que haya un cambio profundo en esa Tierra de Gracia que es Venezuela, que se liberen a los presos políticos y más nunca se repita su existencia, que haya libertades plenas, democracia sólida, respeto a los derechos humanos, oportunidades para todos, sin discriminación o sesgos y control político, pero no aceptable que se celebre una agresión como la que ha hecho los EE.UU.
La reconstrucción de un país, no puede ser (y en la historia hay muchos ejemplos y lecciones de ellos) por imposición de un país sobre otro. Pensar que a la administración Trump le interesa la democracia y la población venezolana, es ser iluso, y quien vive de ilusiones, muere de desilusiones.
Resumen y contexto
Resumen (clic para ver)
Nada que celebrar Por: @OrlandoGoncal El pasado sábado 3 de este mes, el mundo y en especial Venezuela fueron sorprendidos por el ataque y bombardeo que realizaron los EE.UU. a varias ciudades de Venezuela. Según se supo luego, el objetivo era “extraer” a Nicolas Maduro y su esposa para llevarlos a New York para ser juzgados por supuestos delitos de narcotráfico. Esto, provoco la euforia y la alegría de algunos venezolanos (más en el extranjero que dentro del propio país) pues se asumió que, con esa acción de los EE.UU.…












