Elevar la rentabilidad política de las mujeres en los gobiernos locales
Por: Dra. Mónica Mendoza Madrigal
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática INEGI (2020) en México existen 2,469 municipios mismos que en el período de 1953 – año en que tuvo lugar la reforma constitucional por la que se reconoció el derecho de las mujeres a votar y a ser votadas – hasta 2021 tuvieron un total de 4,500 autoridades electas para gobernarlos de los cuales 93.64% han sido hombres y solo 6.28% mujeres.
Esta baja presencia de mujeres al frente de los gobiernos locales ha sido una constante a lo largo de los 72 años que han transcurrido desde la histórica reforma del 53 hasta el día de hoy como queda de manifiesto con tan solo revisar aleatoriamente distintos momentos de estas siete décadas en donde en 1986 había 2.9% de alcaldesas, 2.1% en 1989, 2% en 1991, 2.8% en 1983 y 3.6% en 1997.
En 2014 tuvo lugar el segundo gran hito en la historia de los derechos políticos y electorales de las mujeres tendientes a elevar su participación política, con la reforma constitucional de paridad, que luego fue modificada con la reforma que tuvo lugar en 2018 y a la que se le denomina de “paridad en todo”. Con esos cambios en la legislación, fue posible elevar el porcentaje de mujeres en cargos públicos, lo que permitió que en 2021 las entidades federativas que superaban el número de municipios con paridad eran Baja California Sur con el 80% de los municipios, Quintana Roo con el 63.3% y Colima con el 60%; mientras que los estados con el menor número de mujeres al frente de sus gobiernos locales en ese mismo año eran Chihuahua e Hidalgo con el 17.9%, Tlaxcala con el 15% y Chiapas con el 13%.
¿Cómo es que se logró pasar de esos porcentajes tan bajos previo al fin del siglo pasado a estos nuevos porcentajes que muestran una mayor presencia de mujeres al frente de los gobiernos locales?
Como es sabido, derivado de los compromisos asumidos por las naciones que pertenecen al sistema de Naciones Unidas y después de las Conferencias Mundiales de las Mujeres, especialmente de la celebrada en 1996 en Beijing, China. México comenzó a impulsar el llamado sistema de cuotas que eran acciones afirmativas por medio de las cuales se buscaba elevar la representación pública de mujeres, y ello comenzó a suceder en el período que transcurrió entre el inicio del nuevo milenio y hasta el 2014; y fue en ese lapso que pudo transitarse de candidaturas que no rebasaran el 80% del mismo sexo – en una proporción de 80 a 20 -, a ir incrementando la presencia del sexo “sub-representado” que creció luego al 30% y posteriormente al 40%. Cuando se alcanzó ese porcentaje en la postulación de candidaturas, entonces fue posible sentar las bases para hacer realidad el cambio legal por el que la paridad fuera aprobada.
Para hacer más específico el análisis, tomemos como referencia lo que ocurre en el estado de Veracruz en donde en el período de 2021 a 2024 fueron electas 51 mujeres como presidentas municipales, lo que representa el 24.05% del total de los municipios de esta entidad, cifra que está muy por debajo de la paridad que deberíamos estar alcanzando, como ocurre en la mayoría de las entidades del país.
Algo sucede con las presidencias municipales que ese cargo constituye el único resquicio del poder público en donde al día de hoy aún se está muy lejos de alcanzar la paridad, en tiempos en donde tanto a nivel federal como local tanto el Congreso de la Unión – diputados y senadores – como en todos los congresos locales se vive ya el tercer período legislativo paritario e incluso en varios de ellos hoy hay un número mayor de mujeres que de hombres, lo que no está ocurriendo con las alcaldías, aunque sí en los cabildos que – por ley – deben ser paritarios.
La respuesta a ese cuestionamiento es muy clara: no hay más mujeres presidentas municipales porque la única forma que la ley contempla para acceder a ese cargo público es mediante la votación directa y si no hay más alcaldesas es porque la ciudadanía no está votando por ellas.
Pero ¿qué habría que hacer para que la ciudanía vote más por mujeres candidatas a presidentas municipales?
Parte del análisis que da lugar a este texto escrito para la revista Sufragio está fundamentado en la investigación que realizada para el libro “Alcaldesas veracruzanas. La paridad en los gobiernos locales de Veracruz”, en donde a partir de los resultados del proceso electoral 2020-2021 se analiza ¿quiénes son ellas? lo que permite observar que son mujeres en su mayoría adultas jóvenes, la mitad de las cuales tienen carreras profesionales que en su mayoría no ejercen, con muy poca experiencia política previa y que en 21 casos -de las 51 mujeres que gobiernan- tienen relación de parentesco directa con quienes gobernaron esos mismos municipios previamente y a quienes ellas están sucediendo, lo cual habla de que ellas pertenecen a dinastías políticas – o cacicazgos locales – que resultan poco significativos en términos de permitir observar cómo es que una mujer gobierna porque ellas sirven a los intereses de los grupos políticos a los que pertenecen.
De tal manera que el primer planteamiento que se hace para proponer elevar el interés de la ciudadanía hacia las candidaturas de mujeres a las alcaldías consiste precisamente en acudir a nuevas representaciones de mujeres que estén más identificadas con liderazgos emergentes que con las fuerzas políticas ya existentes, para que sus postulaciones resulten atractivas para la ciudadanía y renueven a los liderazgos tradicionales locales.
Este proceso de mirar hacia otros liderazgos podría parecer sencillo, pero no lo es, ya que las mujeres al hacer política – pertenezcan a ella o no – enfrentan como principales retos la falta de capital económico suficiente para promover e impulsar sus candidaturas, y sobre todo para construir estructuras territoriales con las que puedan ser competitivas electoralmente, ello aunado a dos factores que de ningún modo son menores: las mujeres seguimos teniendo a nuestro cargo casi exclusivo las tareas de cuidado que nos dificultan sobremanera el poder dedicarnos a cualquier tarea adicional a lo doméstico y el cuidado, y además, el grave incremento de la violencia política que se manifiesta como una especie de pago de derecho de piso por la decisión de irrumpir en un terreno que sigue siendo considerado como masculino.
Para ello es fundamental trabajar en forma sistemática en la identificación de esos nuevos liderazgos, para fortalecerlos con anticipación, para que puedan elevar su rentabilidad política antes de los tiempos electorales. Esto amerita la puesta en práctica de dos tipos de estrategias que deben ser complementarias: una, la estrategia de acuerpamiento de esos liderazgos, más que con los partidos políticos, con organizaciones de la sociedad civil que tengan presencia pública sólida en lo local, para ser plataformas con credibilidad de esos nuevos rostros. Y, por otro lado, es indispensable que esos liderazgos trabajen en el afianzamiento de sus imágenes públicas y que trabajen y fortalezcan su voz pública, para generar resonancia que le brinde proyección. Ahí hay que trabajar mucho con estrategias de comunicación política en donde consultoras y consultores tenemos que voltear a mirar hacia estos actores emergentes y con quienes hay que trabajar para potenciarles a fin de que, una vez llegados los momentos electorales, puedan ser competitivas.
Si no nos involucramos en ello, corremos el riesgo de que el gran salto que hay que dar para renovar en forma real el poder político local no ocurra, y con ello, la parte de la democracia que se construye en el ámbito municipal se estanque.
Resumen y contexto
Resumen (clic para ver)
Elevar la rentabilidad política de las mujeres en los gobiernos locales Por: Dra. Mónica Mendoza Madrigal De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática INEGI (2020) en México existen 2,469 municipios mismos que en el período de 1953 – año en que tuvo lugar la reforma constitucional por la que se reconoció el derecho de las mujeres a votar y a ser votadas – hasta 2021 tuvieron un total de 4,500 autoridades electas para gobernarlos de los cuales 93.64% han sido hombres y solo 6.28% mujeres. Esta…












