Construir tejido social: el aporte de los gobiernos locales frente a la inseguridad
Hablar de seguridad en el Ecuador de hoy no es una discusión abstracta ni lejana: es una urgencia nacional que atraviesa a todas las ciudades, sin distinción de tamaño o ubicación, y que condiciona la vida cotidiana de millones de familias.
En el Ecuador, la seguridad ciudadana es una competencia del Gobierno Nacional, y así lo establece el marco constitucional. La lucha contra el crimen organizado y el control del orden público recaen en las instituciones nacionales. Los gobiernos locales no dirigen operativos ni definen la estrategia de seguridad del país. Sin embargo, cuando la violencia golpea, es en las ciudades donde sus efectos se sienten primero y donde la ciudadanía exige respuestas inmediatas.
Esta realidad plantea una tensión que el país debe discutir con seriedad. Porque, aunque los gobiernos locales no tenemos la competencia directa en materia de seguridad, sí contamos con un margen de acción claro y necesario: apoyar, dentro de nuestras posibilidades, a las instituciones encargadas y, sobre todo, actuar donde la prevención comienza, fortaleciendo el tejido social.
Los gobiernos locales trabajamos en el territorio, conocemos los barrios y entendemos sus dinámicas sociales. Sabemos dónde la convivencia se fortalece y dónde se fractura. Los municipios actuamos precisamente en ese espacio donde la seguridad comienza o se pierde: el tejido social.
Desde el Municipio de Portoviejo hemos asumido este desafío con responsabilidad, apostando por políticas orientadas a fortalecer la comunidad y generar oportunidades reales. El impulso al emprendimiento, la formación, el deporte, la cultura y la recuperación de espacios públicos forman parte de una estrategia que busca reconstruir vínculos sociales y devolverle vitalidad a la ciudad. No porque estas acciones sustituyan la labor policial, sino porque la complementan desde la raíz: donde hay comunidad, hay prevención; donde hay oportunidades, hay menos violencia.
En paralelo, hemos trabajado en la articulación institucional con la Policía Nacional, dentro de los límites que establece la ley, entendiendo que la coordinación entre niveles del Estado es indispensable frente a la magnitud del problema. Al mismo tiempo, desde nuestras competencias municipales, hemos intervenido en el mejoramiento del entorno urbano mediante la iluminación de sectores críticos, la recuperación de infraestructura y el fortalecimiento progresivo de sistemas de videovigilancia, como herramientas que contribuyen a la prevención y al control territorial.
Desde el Municipio de Portoviejo hemos actuado con decisión dentro del marco de nuestras competencias. Sin embargo, sería poco honesto sostener que la acción local, por sí sola, puede responder a un problema de la magnitud que enfrenta hoy el Ecuador.
Este debate no lo planteo desde la teoría. Haber sido víctima directa de un atentado durante la campaña electoral, que pudo haberme costado la vida, transformó mi manera de entender el rol de un alcalde frente a la seguridad. Me reafirmó que detrás de cada cifra hay personas, familias y realidades que no pueden volver a repetirse.
Frente a este escenario, el Ecuador debe dar un paso adelante en su marco normativo y habilitar una articulación más sólida entre el Gobierno Nacional y los gobiernos locales en materia de seguridad. No para trasladar competencias ni militarizar las alcaldías, sino para construir un trabajo conjunto: coordinar acciones, compartir información estratégica y aprovechar el conocimiento territorial que solo los gobiernos locales tienen.
En Portoviejo, esta apuesta por el fortalecimiento del tejido social se expresa en programas concretos orientados a la convivencia y la prevención. Iniciativas como “Vecineando”, “Juntas Crecemos”, “Generación Invictus”, las Escuelas de Fútbol, las “Defensoras Comunitarias” o las acciones de “Cultura de Paz” en sectores urbanos y rurales buscan reconstruir vínculos, activar la participación comunitaria y generar entornos más seguros desde lo social y lo humano.
Los alcaldes no podemos seguir siendo actores secundarios frente a un problema que impacta directamente en nuestras ciudades y en la vida de nuestra gente. Desde lo local conocemos el territorio, identificamos riesgos y entendemos urgencias que no siempre se perciben desde el nivel central. Excluir a los gobiernos locales de una estrategia integral de seguridad no solo debilita la respuesta del Estado, sino que desperdicia una capacidad clave para enfrentar la violencia.
La seguridad no se construye solo con armas ni con operativos. Se construye cuando el Estado logra estar presente de forma integral y cuando las comunidades recuperan sus espacios y su confianza. Desde lo local seguiremos fortaleciendo el tejido social, pero el país debe avanzar hacia una visión clara: sin territorios vivos, sin comunidades fuertes y sin gobiernos locales articulados, no hay estrategia de seguridad sostenible.
Resumen y contexto
Resumen (clic para ver)
Construir tejido social: el aporte de los gobiernos locales frente a la inseguridad Hablar de seguridad en el Ecuador de hoy no es una discusión abstracta ni lejana: es una urgencia nacional que atraviesa a todas las ciudades, sin distinción de tamaño o ubicación, y que condiciona la vida cotidiana de millones de familias. En el Ecuador, la seguridad ciudadana es una competencia del Gobierno Nacional, y así lo establece el marco constitucional. La lucha contra el crimen organizado y el control del orden público recaen en las instituciones nacionales.…












