Revolución Ciudadana: el 2025 que profundizó su crisis política y de liderazgo en Ecuador
Ecuador
El 2025 se convirtió en un punto de inflexión para Revolución Ciudadana (RC). Lo que comenzó como un intento de recomposición política terminó derivando en un año de reveses electorales, rupturas internas y pérdida de cohesión, dejando al movimiento en su momento más frágil desde su fundación.
Aunque las tensiones venían gestándose desde finales de 2024, el correísmo inició el año relativamente alineado alrededor de la candidatura presidencial de Luisa González y Diego Borja. La expectativa era clara: un eventual triunfo permitiría retomar el control del poder y facilitar el retorno político de Rafael Correa, con todo lo que ello implicaba en términos de reordenamiento interno.
Ese escenario nunca se concretó.
La derrota de González en la segunda vuelta del 13 de abril, frente al presidente Daniel Noboa, expuso con crudeza las fisuras internas. La campaña quedó marcada por errores estratégicos y mensajes mal calibrados que fueron capitalizados por la oposición, desde el debate sobre los llamados “gestores de paz” hasta las declaraciones sobre una supuesta “dolarización a la ecuatoriana”, que alimentaron el temor a una desdolarización.
El resultado fue contundente: 44% para González frente al 56% de Noboa. La denuncia de un presunto fraude no encontró respaldo político ni institucional y terminó diluyéndose, mientras el golpe interno ya era irreversible.
Un revés legislativo sin precedentes
La situación se agravó en el plano legislativo. En las elecciones del 9 de febrero, RC aspiraba a convertirse en la primera fuerza de la Asamblea. Sin embargo, el escrutinio final dio ventaja al oficialismo y relegó al correísmo a un segundo plano, algo que no ocurría desde 2009.
Sin capacidad de negociación, Revolución Ciudadana quedó fuera del Consejo de Administración Legislativa, perdió la presidencia y vicepresidencias del Parlamento y solo logró mayoría en dos de las 15 comisiones permanentes. A ello se sumó la salida de cinco asambleístas que denunciaron malos tratos y desacuerdos con la dirigencia nacional, encabezada por Luisa González.
Desde mayo, el bloque correísta no ha logrado impulsar iniciativas relevantes ni concretar procesos de fiscalización, profundizando su pérdida de influencia institucional.
La carta que rompió los códigos internos
El malestar dejó de ser soterrado el 28 de julio de 2025, cuando se filtró una carta dirigida a Rafael Correa, firmada por prefectos y autoridades locales de peso dentro del movimiento, incluido el alcalde de Quito, Pabel Muñoz.
El documento advertía una desconexión de la dirigencia con la realidad del país y reclamaba una renovación profunda del liderazgo. La filtración quebró una regla no escrita del correísmo: resolver los conflictos puertas adentro. La reacción de Correa fue inmediata y confrontacional, calificando de “traición” la difusión del texto y tensando aún más las relaciones internas.
Desde entonces, el vínculo entre el expresidente y figuras como Marcela Aguiñaga y Muñoz se volvió abiertamente conflictivo.
Consulta popular y nuevas contradicciones
El referéndum y la consulta popular impulsados por Noboa ofrecieron al correísmo una oportunidad para reagruparse en el rechazo a las propuestas del Gobierno. Sin embargo, la estrategia fue errática. Hubo mensajes contradictorios, escasa campaña territorial y señales ambiguas respecto a la eventual instalación de una asamblea constituyente.
Aunque RC se atribuyó parte del mérito en el triunfo del “No”, el alivio duró poco.
La salida de Marcela Aguiñaga y el quiebre definitivo
El 3 de diciembre, la prefecta del Guayas, Marcela Aguiñaga, anunció su salida de Revolución Ciudadana tras 18 años de militancia. La decisión llegó luego de cruces públicos con Correa y presiones directas para que definiera su permanencia.
Días antes, el expresidente también había endurecido su discurso contra el alcalde de Quito, advirtiendo que se opondría a candidaturas “tibias” dentro del movimiento. El buró político respondió invitando a retirarse a quienes cuestionaran la línea oficial, profundizando la sensación de cierre y exclusión.
La apuesta final: la convención de 2026
Con este balance, Revolución Ciudadana deposita ahora sus expectativas en la convención nacional prevista para enero de 2026. La renovación de la directiva y una redefinición ideológica aparecen como demandas centrales de una militancia golpeada.
Hasta ahora, el único nombre que suena para disputar el liderazgo es Felipe Vega de la Cuadra, aunque no se descarta que surjan nuevas opciones conforme se acerque la cita.
El desafío es claro: reconstruir cohesión, actualizar su proyecto político y redefinir liderazgos en un país que ya no es el de hace quince años. De lo contrario, el 2025 podría marcar no solo un año de crisis, sino el inicio de una decadencia estructural para el correísmo.
Fuente: Primicias
Resumen y contexto
Resumen (clic para ver)
Revolución Ciudadana: el 2025 que profundizó su crisis política y de liderazgo en Ecuador Ecuador El 2025 se convirtió en un punto de inflexión para Revolución Ciudadana (RC). Lo que comenzó como un intento de recomposición política terminó derivando en un año de reveses electorales, rupturas internas y pérdida de cohesión, dejando al movimiento en su momento más frágil desde su fundación. Aunque las tensiones venían gestándose desde finales de 2024, el correísmo inició el año relativamente alineado alrededor de la candidatura presidencial de Luisa González y Diego Borja. La…












