La renuncia de Rumen Radev profundiza la crisis política en Bulgaria
Bulgaria
La dimisión del presidente de Bulgaria, Rumen Radev, presentada oficialmente este martes ante el Tribunal Constitucional, ha abierto un escenario político sin precedentes en este país del este de Europa, miembro de la Unión Europea desde 2007. Una vez que la corte valide la renuncia voluntaria —trámite que se espera completar en los próximos días—, la vicepresidenta Iliana Yotova asumirá de forma interina la jefatura del Estado hasta enero próximo, cuando concluye el mandato en curso. Será la primera vez que una mujer ocupe la Presidencia en la etapa democrática búlgara.
Aunque el anuncio no tomó por sorpresa a la opinión pública, la salida anticipada del jefe de Estado intensifica la inestabilidad en un país que adoptó el euro el pasado 1 de enero sin un gobierno en funciones plenas y que se encamina a celebrar, previsiblemente en marzo o abril, sus octavas elecciones legislativas desde 2021. El último Ejecutivo interino colapsó a comienzos de diciembre tras varias semanas de protestas masivas, lideradas principalmente por jóvenes, contra un proyecto presupuestario señalado por favorecer prácticas corruptas y, posteriormente, contra la clase política en su conjunto.
Desde hace meses circulaban especulaciones sobre la posible renuncia de Radev —excomandante de las Fuerzas Armadas— y su eventual incursión en la política partidista. En un discurso televisado a la nación, emitido el lunes y presentado como su último mensaje presidencial, el mandatario dejó abierta la puerta a liderar un nuevo proyecto político de cara a los próximos comicios. “Nos encontramos ante una batalla decisiva por el futuro del país. Estamos preparados y venceremos”, afirmó, al tiempo que responsabilizó a las élites políticas de haber erosionado el Estado de derecho y normalizado la corrupción.
Radev sostuvo que, de haberse respetado la Constitución, la separación de poderes y los intereses nacionales, no habría considerado fundar una nueva fuerza política. A su juicio, Bulgaria ya cuenta con un “consenso antimafia” latente en la sociedad. El presidente saliente, de 62 años, repasó además los principales desafíos de su gestión desde su primera elección en 2016: crisis institucionales recurrentes, protestas contra la influencia oligárquica y la designación de gobiernos interinos en siete ocasiones.
En su balance, cargó contra el modelo de gobernanza vigente, al que describió como una democracia de fachada controlada por intereses oligárquicos, y lo responsabilizó de que Bulgaria registre la renta per cápita más baja de la Unión Europea. También denunció que las decisiones políticas se toman fuera de las instituciones formales, en alusión directa a Boiko Borisov, líder del partido conservador GERB y figura dominante de la política búlgara en la última década, y a Delyan Peevski, dirigente del partido de la minoría turca y sancionado por corrupción por Estados Unidos.
Analistas advierten que la eventual creación de un nuevo partido encabezado por Radev podría profundizar aún más la fragmentación del sistema político. “La formación de mayorías estables y coaliciones viables volverá a ser extremadamente compleja”, señala Rumena Filipova, directora del Institute for Global Analytics. El actual Parlamento, compuesto por nueve fuerzas con profundas diferencias ideológicas, ha dificultado la gobernabilidad desde comienzos de la década.
Según Filipova, Radev podría intentar capitalizar el impulso de las protestas recientes, aunque no está garantizado que ese respaldo social se traduzca automáticamente en apoyo electoral. Otros observadores consideran que el exmandatario podría optar por una estrategia a más largo plazo. “El margen de tiempo para registrar un nuevo partido antes de las próximas elecciones es muy reducido”, apunta el periodista independiente Kristian Yulzari.
Entre las posibles alianzas, se menciona un acercamiento al debilitado Partido Socialista Búlgaro, que respaldó a Radev en sus campañas presidenciales, o a alguna formación que represente un patriotismo moderado, una bandera que el presidente ha cultivado con éxito. “La incógnita central es qué nicho electoral buscará ocupar”, explica la politóloga Gergana Stefanova, quien recuerda que su discurso nacionalista ha conectado con amplios sectores del electorado.
En la sociedad búlgara, Radev mantiene niveles relevantes de confianza. Para Simeon Gordeev, estudiante de Derecho y uno de los impulsores de las protestas, el presidente saliente es percibido como una figura equilibrada y ajena a las redes tradicionales de poder. “Pese a sus competencias limitadas, logró convertirse en un actor central de la vida política y en un símbolo de la lucha contra la corrupción”, afirma.
Reelegido en 2021 con cerca del 67% de los votos en segunda vuelta, Radev conserva una aprobación cercana al 44%, según encuestas recientes. No obstante, su postura crítica frente al envío de ayuda militar a Ucrania y su visión ambigua sobre la política internacional han generado fricciones con sectores abiertamente europeístas. De ingresar nuevamente al Ejecutivo, coinciden los analistas, se reabriría el debate sobre la orientación geopolítica de Bulgaria y su papel dentro de la UE y la OTAN.
Fuente: El País
Resumen y contexto
Resumen (clic para ver)
La renuncia de Rumen Radev profundiza la crisis política en Bulgaria Bulgaria La dimisión del presidente de Bulgaria, Rumen Radev, presentada oficialmente este martes ante el Tribunal Constitucional, ha abierto un escenario político sin precedentes en este país del este de Europa, miembro de la Unión Europea desde 2007. Una vez que la corte valide la renuncia voluntaria —trámite que se espera completar en los próximos días—, la vicepresidenta Iliana Yotova asumirá de forma interina la jefatura del Estado hasta enero próximo, cuando concluye el mandato en curso. Será la…












