La Constituyente de Petro irrumpe en la campaña y reordena el tablero electoral
Colombia
Cuando la carrera presidencial comenzaba a tomar distancia del presidente Gustavo Petro y el debate empezaba a girar hacia programas y candidaturas —incluso dentro de la oposición, donde Paloma Valencia apenas lo mencionó tras ser elegida candidata del uribismo—, el mandatario volvió a irrumpir en la agenda electoral. Esta vez, con el impulso formal a una Asamblea Nacional Constituyente.
El viernes, ciudadanos afines al Gobierno, entre ellos el ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, inscribieron un comité para iniciar la recolección de firmas que permitiría convocar el mecanismo. El paso, aunque previsto en la ley, reavivó una discusión que Petro ha utilizado de forma recurrente como herramienta de presión política frente a un Congreso que ha bloqueado varias de sus reformas.
Durante la campaña de 2022, Petro prometió no promover cambios a la Constitución. Sin embargo, cada vez que el Legislativo ha frenado iniciativas clave —como ocurrió a mitad de año con la reforma laboral—, la idea de una Constituyente ha reaparecido. Ahora, con el proceso electoral en marcha, la movida es leída por sus críticos como una estrategia para cohesionar a la izquierda y movilizar a sus bases.
Colombia acudirá a las urnas en poco más de tres meses. El 8 de marzo se renovará el Congreso y se celebrarán consultas interpartidistas para definir candidatos presidenciales. Estas consultas suelen fortalecer las listas legislativas, y en ese contexto la recolección de firmas para una Constituyente puede convertirse en un factor adicional de movilización electoral para el oficialismo, cuyos simpatizantes harían campaña tanto por los aspirantes al Congreso como por la propuesta constitucional.
Petro ha intentado marcar distancia del calendario electoral. En un mensaje en X aseguró que la Constituyente “no se hará en época electoral”, ya que el proyecto de ley se presentaría después del 20 de julio, con un nuevo Congreso instalado y tras la elección del próximo presidente. Sin embargo, el efecto político del proceso de firmas en plena campaña legislativa es difícil de ignorar. De hecho, varios candidatos del Pacto Histórico ya han asumido la bandera constituyente como parte de su discurso.
“El Congreso jamás aprobará ciertos cambios”, sostuvo el representante Alirio Uribe, quien aspira al Senado. En la misma línea, Iván Cepeda habló este fin de semana de la necesidad de que la ciudadanía asuma un rol de “poder constituyente”. El propio Petro ha llamado abiertamente a respaldar a los candidatos que apoyen la iniciativa, planteando que será el nuevo Congreso el que decida si da o no trámite a la propuesta.
Desde la oposición, la reacción ha sido inmediata. La Gran Consulta por Colombia —que agrupa a figuras como Paloma Valencia, David Luna, Juan Daniel Oviedo, Juan Manuel Galán, Mauricio Cárdenas y Vicky Dávila— difundió una carta conjunta en la que rechaza la iniciativa y la califica como una maniobra electoral. “Plantear una Constituyente en medio de un proceso electoral no es un debate sincero”, advierten, al considerar que la propuesta polariza y genera incertidumbre institucional.
Los candidatos de esa coalición se presentan como defensores de la Constitución de 1991, a la que describen como el mayor consenso democrático reciente del país. Subrayan, además, la paradoja de que sea Petro —exintegrante del M-19, movimiento que participó activamente en la redacción de esa Carta Magna— quien impulse ahora su transformación.
Las críticas también han venido de antiguos aliados. Alejandro Gaviria, exministro de Educación de este Gobierno, afirmó que la Constituyente no busca el cambio social, sino prolongar el poder político del presidente y desviar la atención de escándalos de corrupción. Huberto de la Calle, uno de los redactores de la Constitución del 91, reconoció que el texto puede reformarse, pero advirtió que no debe hacerse como “truco electoral”. Incluso el arzobispo de Bogotá, cardenal Luis José Rueda, pidió no mezclar una reforma de fondo con un año electoral.
Pese a las resistencias, Petro insiste en que la Constitución actual es insuficiente para enfrentar los desafíos actuales y acusa al Congreso de ejercer un “bloqueo institucional”. En su defensa pública, ha enumerado los ejes que incluiría el proyecto: reformas sociales rechazadas por el Legislativo, cambios al sistema educativo, una reforma agraria profunda, medidas frente a la crisis climática, descarbonización y un nuevo ordenamiento territorial.
Así, a pocos meses de las elecciones, la Constituyente vuelve a desplazar el foco del debate y a colocar al presidente —una vez más— como el actor central de la contienda política.
Fuente: Semana
Resumen y contexto
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La Constituyente de Petro irrumpe en la campaña y reordena el tablero electoral Colombia Cuando la carrera presidencial comenzaba a tomar distancia del presidente Gustavo Petro y el debate empezaba a girar hacia programas y candidaturas —incluso dentro de la oposición, donde Paloma Valencia apenas lo mencionó tras ser elegida candidata del uribismo—, el mandatario volvió a irrumpir en la agenda electoral. Esta vez, con el impulso formal a una Asamblea Nacional Constituyente. El viernes, ciudadanos afines al Gobierno, entre ellos el ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, inscribieron un comité…










