Marcelo Segovia
Marcelo Segovia: cuando las obras piensan en el futuro de Monterrey
Edición: Sufragio, Septiembre 2026
Gobernar desde la ciudad: infraestructura, transformación urbana y futuro compartido.
En un momento en el que las ciudades enfrentan el reto de crecer de manera ordenada, segura y sostenible, la infraestructura pública se ha convertido en un factor determinante para mejorar la calidad de vida. Más allá de las grandes obras, transformar una ciudad implica planear a largo plazo, recuperar espacios públicos y construir entornos que respondan a las necesidades cotidianas de sus habitantes.
Monterrey representa un caso relevante de esta discusión. La llegada del Mundial FIFA 2026 abre una oportunidad para impulsar proyectos estratégicos, modernizar servicios y fortalecer la competitividad de la capital regiomontana. Sin embargo, el verdadero desafío consiste en garantizar que estas inversiones trasciendan el evento internacional y se traduzcan en beneficios permanentes para la población.
Al frente de proyectos de transformación urbana se encuentra Marcelo Segovia, funcionario con trayectoria en servicios públicos y administración municipal, quien ha participado en iniciativas orientadas a mejorar la infraestructura, la movilidad y los espacios de convivencia. Su visión parte de una premisa fundamental: las obras públicas deben responder a necesidades reales y dejar resultados que permanezcan más allá de una administración.
En esta entrevista para Sufragio, Segovia aborda los desafíos de construir una ciudad más funcional, desde la recuperación de zonas emblemáticas como Barrio Antiguo y Barrio Bonito hasta la modernización del alumbrado, la videovigilancia y la atención de emergencias. También reflexiona sobre la importancia de coordinar esfuerzos institucionales y aprovechar las inversiones para generar entornos más seguros, accesibles y ordenados.
La transformación urbana exige mucho más que infraestructura: requiere planeación, coordinación y una visión centrada en las personas. Porque el éxito de una ciudad no se mide únicamente por las obras que construye o los eventos internacionales que recibe, sino por su capacidad de convertir esas oportunidades en bienestar, desarrollo y mejores condiciones de vida para las próximas generaciones.




