Fatiga de gestión o la consolidación de la nueva derecha: ¿Por qué la derecha brasileña obtuvo una votación histórica en la primera vuelta?
Por: Edson Baéz
Por primera vez, Lula da Silva no logró ser el candidato más votado en la primera vuelta de una elección presidencial en Brasil. Con un 45.16% de los votos, se vio superado por el derechista Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien obtuvo un 47.03%.
Este resultado, inusual para analistas políticos, casas encuestadoras, observadores internacionales y para el propio Lula, abre múltiples interrogantes sobre lo que está pasando con el electorado brasileño y su conexión con el pulso actual de la democracia en el continente americano.
Primero lo primero: los datos. Flávio dominó con amplitud en el Centro-Oeste, Sudeste y Sur, regiones que fungen como los motores agroindustriales y financieros del país. Su voto se concentró, sobre todo, en las clases medias urbanas y en los sectores vinculados al agronegocio.
Por su lado, Lula mantuvo su bastión histórico en el Norte y el Nordeste, aunque con reducciones significativas en contraste con la primera vuelta de 2022. Si bien retuvo el voto de los beneficiarios directos de programas sociales y de trabajadores informales, perdió apoyo en la clase baja aspiracional, un sector que percibe la movilidad social estancada.
Un dato clave: los bloques conservadores vinculados a las iglesias neopentecostales y a la agenda de seguridad operaron como una maquinaria disciplinada a favor del Partido Liberal.
Pero, ¿por qué votó así el electorado brasileño? Podemos sintetizarlo en tres factores determinantes:
- El clivaje de la “Fatiga de Gestión”: A diferencia de 2022, cuando el voto contra Jair Bolsonaro fue un mecanismo de defensa democrática y sanitaria, en 2026 el electorado evaluó el costo de vida, la presión fiscal y las expectativas económicas incumplidas de la administración actual. El votante acusa un claro agotamiento ante las figuras de la “vieja guardia”.
- El desencanto y la abstención diferencial: El hartazgo se tradujo en una abstención histórica del 21.8% (33.4 millones de personas), golpeando con fuerza a los sectores populares urbanos que tradicionalmente nutrían la base lulista.
- La transferencia de capital político bolsonarista: Pese al pasivo judicial que rodea a la familia Bolsonaro, el movimiento logró institucionalizarse y refrescarse con Flávio. Este no solo heredó la base anti-PT, sino que se posicionó como una alternativa con menores flancos abiertos en el tramo final.
Entonces, ¿podría Lula ganar en la segunda vuelta?
Desde una perspectiva estratégica y matemática, el escenario para Lula es cuesta arriba, pero no imposible. Esto es lo creo que su equipo debería ejecutar si pretende revertir la tendencia:
- Movilizar la abstención: Transformar el balotaje en un referéndum sobre el pasado y los temores asociados al apellido Bolsonaro, apostando por campañas territoriales altamente segmentadas en las periferias urbanas. Hay millones de abstencionistas que pueden inclinar la balanza.
- Tejer alianzas con el centro moderado: Desplazar el discurso de la épica confrontativa de izquierda hacia una coalición de gobernabilidad amplia. Necesita garantizar estabilidad institucional y moderación fiscal para seducir al centroderecha que rechaza los extremos.
- Controlar la narrativa económica: El clivaje económico dictará el pulso. Como jefe del Ejecutivo, Lula tiene margen para desplegar medidas de alivio financiero de impacto inmediato, buscando que la clase trabajadora golpeada por la inflación reconsidere su voto.
El Partido de los Trabajadores (PT) transita por su momento más complejo en años. Este 25 de octubre el balotaje definirá quién leyó mejor el pulso social. Como bien se dice en los corrillos de la grilla: en política no hay sorpresas, solo sorprendidos.
Edson Báez es estratega de comunicación política. Especialista en posicionamiento con experiencia en más de 30 procesos electorales en México y América Latina.
Resumen y contexto
Resumen (clic para ver)
Fatiga de gestión o la consolidación de la nueva derecha: ¿Por qué la derecha brasileña obtuvo una votación histórica en la primera vuelta? Por: Edson Baéz Por primera vez, Lula da Silva no logró ser el candidato más votado en la primera vuelta de una elección presidencial en Brasil. Con un 45.16% de los votos, se vio superado por el derechista Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien obtuvo un 47.03%. Este resultado, inusual para analistas políticos, casas encuestadoras, observadores internacionales y para el propio Lula, abre múltiples interrogantes…










