Elecciones Costa Rica: Post mortem
Por: Elliot Coen
Laura Fernández, candidata oficialista, ganó la carrera por la presidencia con un abrumador 48% de los votos.
Esta victoria contundente debe llamarnos a reflexión a quienes estamos en la comunicación política y tenemos la responsabilidad de generar estrategias para nuestros clientes que les permitan ganar espacios políticos a sus adversarios.
Sin duda, el continuismo ha logrado interpretar el humor social de los costarricenses y canalizarlo hacia su movimiento. Los resultados lo confirman. El respaldo popular a la figura del presidente en ejercicio finalmente fue transferido a su candidata.
La primera pregunta que nos debemos hacer es que es lo que transfirió: ¿Una buena gestión? ¿Un estilo de gobernanza? ¿Una ideología?
Para mí, lo que transfirió, fue un sentimiento. El mismo sentimiento que lo llevó a la presidencia y que la presidente electa recogió: el odio hacia al sistema corrupto, la red de cuido, la prensa canalla.
La misma narrativa que la oposición no ha logrado contrastar. La que no sabe cómo contrastar.
El ciudadano, el elector, por su parte fue más sabio que sus líderes, sobre todo, que sus líderes opositores, que si entendieron que para enfrentar el continuismo había que darle el voto a quien tuviese posibilidades de enfrentar al oficialismo en una segunda ronda.
Las opciones del electorado de acuerdo con las mediciones eran Álvaro Ramos o Claudia Dobles. Finalmente se decantaron por Álvaro Ramos. El ciudadano entendió que la única forma de derrotar al chavismo era uniéndose. Decidieron apoyar la figura de Ramos, pero no les alcanzó.
Muchos amigos me dicen que “nos les dio tiempo”. Con todo respeto, les digo que, les cogió tarde. Además, que en la política moderna exige claridad en la narrativa.
Hace más de dos años, cuando la popularidad del chavismo rondaba el 60% varios amigos y conocidos nos reunimos con el fin de encontrar un camino para enfrentar este periodo electoral con posibilidades reales de ganar.
Nos reunimos con operadores políticos, lideres de todos los sectores, expresidentes, dirigentes comunales y de partidos políticos en busca de una Alianza por Costa Rica, así la denominamos.
Logramos sentar un grupo importante de figuras incluso hasta antagónico ideológicamente a conversar sobre la urgencia de una alianza. Para nosotros y, para mí, como lo escribí en varias oportunidades y lo expresé en cada oportunidad que tuve, la única vía para vencer el oficialismo era la unión de la oposición. Las respuestas de los opositores a los que acudimos empezaron a llegar: nos esperamos a la segunda vuelta para hacer la alianza (partidos tradicionales), vamos a pulsear la diputación (partidos pequeños), nosotros hacemos alianza solo si Claudia Dobles es la candidata (PAC).
Ahí están los resultados: una goleada. Pero más allá del molesto “se los dijimos” hay que ver para adelante y, este artículo, camina en esa dirección.
La primera pregunta que hago a la oposición es ¿estamos entendiendo lo que el ciudadano está diciendo con su voto? Si no ponemos al ciudadano en el centro de nuestro hacer político vamos camino al fracaso una vez más.
No se puede pensar que es problema de los “básicos” que no saben de política cómo me lo han dicho algunos dirigentes. Mientras sigamos haciendo proselitismo desde el pulpito de la arrogancia no ganaremos la batalla. Los ticos y ticas están harto de la política que solo grita. El 63% de los costarricenses dice que el clima de conflicto social es culpa de la oposición. A juzgar por las declaraciones de las bancadas de oposición de estos últimos días parece que van a seguir por el mismo camino.
Sugiero hacer oposición por intereses y no por posiciones. La oposición debe ser inteligente y no visceral.
En reunión de evaluación que tuvimos hace unos días quienes lideramos la Alianza por Costa Rica surgió una palabra que podría, sin duda, resumir el camino que debemos seguir los “perdedores”: pro-oposición.
Si, fue claro este primer domingo de febrero que los costarricenses, no quieren la oferta política que les ofrecen los partidos tradicionales. El electorado quiere construir, no obstruir, menos destruir. Sobre esto volveré más adelante.
Liberación Nacional debe interpretar este resultado como un apoyo a su candidato más que al PLN. Por primera vez, en los más de 70 años de existencia de Liberación Nacional el candidato pesó más que el partido en la decisión de apoyar su candidatura y, muchos de sus votos, fueron más un “anti-continuismo” que un pro-Alvarito.
En la escucha social pudimos observar porque Ramos no lograba despegar. Estuvo estancando por meses en un 8% porque, según escuchamos “es ambiguo”, “no es claro sobre las pensiones”, “sobre la venta del BCR”, “Sobre las jornadas 4-3”, “sobre el ROP” entre otros temas y esto, no es de recibo hoy en día. La política de quedar “bien con Raymundo y todo el mundo” esta acabada. El continuismo lo entendió muy bien. En una entrevista que le leí a mi colega y amigo Danny Quirós quien llevó la estrategia de comunicación ganadora dijo: “Hoy la gente ya no quiere políticos con campañas tibias, que intentan quedar bien con Dios y con el diablo al mismo tiempo”
Esa ambivalencia fue un pecado recurrente en los candidatos opositores, principalmente Álvaro Ramos. El mensaje no fue claro, simple, directo. La Coalición Agenda Ciudadana también pecó de ello, a veces no se sabía si era una campaña para defender la administración Alvarado o una apuesta país. El Frente Amplio fue más consistente con sus propuestas.
Para generar una estrategia es vital hacer un buen diagnóstico y ese paso por aceptar que se perdió. No se ganó nada. Los errores que aquí planteo sirven para el análisis y son mi opinión, simplemente. Sé que otros pensaran distinto y lo respeto.
El electorado favoreció al PLN y al FA con fracciones legislativas importantes. Ante ello, me haría las siguientes preguntas: ¿Quiénes me votaron qué esperan de mí? ¿Cómo se imaginan que deba ser la gestión de nuestra bancada? ¿Cómo vamos a ejercer la oposición? Respuestas todas que, a las luces de los resultados de este primer domingo de febrero, no debe ser una respuesta visceral si no quieren seguir perdiendo. Los ticos y las ticas no quiere indignación, quieren evolución.
Otón Solís, desde mi perspectiva, le hizo mucho daño a la política costarricense. Para mí, fue el quien criminalizó la política, convirtiendo la política en algo indigno y corrupto. En el PAC algunos siguen viéndose como Otón, creyéndose que ellos son los “santos” de la política.
Claudia Dobles tuvo una oportunidad de desplazar a Álvaro Ramos del segundo lugar, pero, sus estrategas, no supieron hacer una buena lectura del electorado. El elector tico, opositor al continuismo, vio que su voto era más útil en la candidatura liberacionista.
A Claudia Dobles le alcanzó para su diputación. ¿Cuál va a ser su papel como diputada opositora? En ella, en su trabajo legislativo, recaerá mucho el futuro del PAC.
El Frente Amplio, por su parte, recogió lo que sembró: un buen trabajo legislativo. De ahí que unos 200,000 votos que obtuvo Ramos para presidente se fueron para el FA en la papeleta de diputados.
Sin duda, es gente, ideológicamente disciplinada, estudiosa y por ello, se espera una buena gestión de ellos, pero, el gran, pero, es imperativo que entiendan, al igual que los diputados del PLN que, la política de hoy, la que quieren ver los ticos y ticas en el Congreso, no es la de “quien grita más” sino la de “quien piensa mejor”.
Hace unos años escribí un artículo donde decía que el PLN no tenía un problema de imagen sino de identidad. Lo sigo creyendo. El PUSC también la tiene. Apenas eligió una diputación que, ideológicamente, no representa el pensamiento “social cristiano original” ¿Irá el PLN por el mismo camino?
Cuando uno ve cuales distritos ganó y la forma abrumadora en que perdió otros distritos uno se pregunta si, sus posturas, representan realmente la social democracia. Lo digo, para pensar. Urge reflexionar sobre ello.
Párrafos arriba decía que había que evolucionar. Ya la indignación no basta. Conversando con sociólogos y psicólogos sociales de nuestro equipo llegamos a una conclusión que les comparto: el PPSO es un movimiento social más que un partido político, más que un taxi para asumir el poder. Tenemos que volver a lo básico para hacer política electoral. Los partidos tradicionales, llámese PLN, PUSC, Frente Amplio y PAC ya no son movimientos sociales. Dejaron de serlo y, en consecuencia, van camino a la extinción.
Un movimiento social es un esfuerzo colectivo y organizado de ciudadanos que se unen de forma informal o semiestructurada para promover, resistir o lograr cambios significativos en la sociedad, la política, la economía y la cultura.
Este movimiento empezó hace 4 años con la campaña de Rodrigo Chaves hacia la presidencia. Aunque en sus inicios no tenían una organización formal si fueron persistentes en sus propósitos de cambio y hoy, concretamente el primer domingo de febrero, lograron consolidarse en una estructura partidaria formal, con recursos humanos y económicos suficientes.
Los movimientos sociales tienen estas cuarto características: uno, lo conforman personas con una identidad compartida y objetivos comunes, dos, buscan transformar leyes, reglas, creencias o estructuras sociales; tres, tienen un símbolo que los identifica y; cuatro, surgen ante problemas específicos que afectan a la población, total o parcialmente.
Veamos estas características en el continuismo: uno, el movimiento lo constituyen
costarricenses resentidos con la política tradicional que se criminalizó atacándose entre ellos. Costarricenses que ven en los partidos tradicionales y en ”la prensa canalla” sus enemigos: la élite, la red de cuido. Dos, buscan transformar incluso la Constitución costarricense para poder hacer los cambios que el movimiento pretende. Tres, tienen un símbolo que los identifican: el jaguar, Pilar, Rodrigo. Cuatro, surgen ante un hartazgo de la ciudadanía con la política tradicional que “no les ha resuelto”.
Al frente ¿Cuál es la causa anti continuismo? ¿Cuáles son los símbolos que les identifica? ¿Cuáles son los cambios que quieren hacer? ¿Cuál es el dilema moral que debe plantear la oposición?
La rosa socialdemócrata y lo que ella representa ya no está en la bandera verde y blanco. La palabra “amplio” en el Frente Amplio es solo una palabra, una marca. Las doctrinas socialcristianas no está en las candidaturas del PUSC. La “santidad” del PAC fue una ilusión pasajera. La oposición no tiene causa. No tiene norte. No tiene corazón.
En lo individual como en lo colectivo creo que hay un orden: sentir, pensar y hacer. Estos partidos antes de lanzarse a hacer oposición deben sentir (¿qué les emociona?), pensar (¿para que van a hacer? ) y hacer (¿Qué van a hacer como oposición?).
Como costarricense, le di mi voto al PLN. Pero el PLN no me ilusiona. ¿Podría? Si.
He insistido, desde hace ya muchos años, que si no entendemos cómo es la política que debemos hacer desde la oposición para que los costarricenses se entusiasmen lo que seguiremos haciendo es “alimentando” la causa del adversario.
Si, el continuismo ganó, con la enorme ayuda de la oposición que, con su hacer, le sigue dando la razón a sus adversarios.
De alguna manera tenemos que volver a un movimiento donde nos agrupemos como lo hacen en el otro lado, pero de este lado, por lo que nos ilusiona como visión país. ¿Qué es?
A empezar a construir la nueva Costa Rica por intereses y no por posiciones. Debemos aprender a hacer pro-oposición. Así haremos Patria. No veo otro camino. La resistencia ante el continuismo debe ser desde el corazón patrio y no desde el hígado partidario.
Resumen y contexto
Resumen (clic para ver)
Elecciones Costa Rica: Post mortem Por: Elliot Coen Laura Fernández, candidata oficialista, ganó la carrera por la presidencia con un abrumador 48% de los votos. Esta victoria contundente debe llamarnos a reflexión a quienes estamos en la comunicación política y tenemos la responsabilidad de generar estrategias para nuestros clientes que les permitan ganar espacios políticos a sus adversarios. Sin duda, el continuismo ha logrado interpretar el humor social de los costarricenses y canalizarlo hacia su movimiento. Los resultados lo confirman. El respaldo popular a la figura del presidente en ejercicio…












