Fujimorismo enfrenta reveses en el Congreso tras recorte de pedido de facultades
El Ejecutivo de Keiko Fujimori logró aprobar solo una versión limitada de su solicitud de facultades legislativas, tras negociaciones con la oposición.
El pedido de facultades presentado por el Gobierno de Keiko Fujimori sufrió un fuerte recorte en el Congreso, donde la oposición y bancadas cercanas al oficialismo acordaron limitarlo a temas específicos como la inseguridad ciudadana y el Fenómeno del Niño. De las 66 materias inicialmente planteadas, más de la mitad quedaron fuera, en un resultado que revela la compleja relación entre Ejecutivo y Legislativo en este nuevo periodo.
La Comisión de Constitución del Congreso optó por un texto sustitutorio impulsado por Renovación Popular, Obras y el Partido del Buen Gobierno, que excluye asuntos controvertidos como la eliminación del tope en las tasas de interés o la calificación de bandas criminales como organizaciones terroristas, que deberán ser discutidos mediante proyectos de ley ordinarios. Esta decisión marca un claro triunfo parcial de la oposición ante un Gobierno que mostró un tono autoritario y amenazante en sus intentos iniciales.
Para el politólogo Alejandro Mejía, de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, esta primera disputa legislativa anticipa un escenario de tensión y negociación que caracterizará la relación entre ambos poderes durante los próximos cinco años. “La oposición ha salido mejor posicionada en esta pugna. La bancada del Buen Gobierno ha demostrado disciplina y capacidad para construir consensos limitando las facultades a temas puntuales”, señaló.
No obstante, la demora en la evaluación del pedido, que por ley debía resolverse en 15 días hábiles, generó críticas y denuncias de obstruccionismo. Esta dilatación provocó además fricciones internas entre las bancadas opositoras, especialmente entre Juntos por el Perú, Obras y Ahora Nación, evidenciando la dificultad de mantener una coordinación sólida frente al fujimorismo.
En paralelo, las mociones de censura e interpelación contra ministros del gabinete fujimorista sufrieron vaivenes. La censura contra el ministro del Interior, Dimitri Astudillo, se desvaneció tras negociaciones con el oficialismo, mientras que la interpelación al ministro de Economía, Abel Chang, quedó en suspenso tras la retirada de firmas de algunos congresistas. Estas dinámicas reflejan las discrepancias internas dentro de la oposición sobre cómo enfrentar al Gobierno.
El siguiente paso será el debate del texto sustitutorio en el Pleno de la Cámara de Diputados, y posteriormente su revisión en el Senado. Allí, según advierten analistas como Martín Ueda de la Universidad Nacional de Trujillo, el Ejecutivo podría encontrar mayor margen de maniobra debido a la menor concentración de bancadas opositoras. Esto abre la posibilidad de que el Senado modifique el texto aprobado por la Cámara Baja, tal como adelantó la senadora fujimorista Martha Chávez, quien afirmó que podrían retomarse los puntos excluidos originalmente.
Esta coyuntura pone en evidencia la fragilidad de la gobernabilidad de Fujimori y la necesidad de encontrar consensos para avanzar. La presidenta enfrenta una caída en su popularidad y la presión de mostrar resultados concretos. En caso de no lograr la aprobación del pedido de facultades en el Congreso, el Ejecutivo ya ha anunciado que recurrirá al uso de decretos de urgencia para imponer medidas, una práctica que, aunque inmediata, suele profundizar las tensiones con el Legislativo.
El escenario político peruano se encuentra, por tanto, en un punto de inflexión, donde la disputa entre el fujimorismo y la oposición promete ser intensa y determinante para el rumbo del país en los próximos años. La capacidad de diálogo y negociación será clave para evitar un estancamiento institucional que afecte la gestión y la percepción ciudadana sobre sus representantes.
El contexto de este proceso es especialmente relevante en un país donde, según datos recientes, el 90% de la población no se siente representada por el Congreso, reflejando una crisis de confianza en las instituciones políticas (es.wikipedia.org). Además, la necesidad de atender problemas urgentes como la inseguridad y el impacto del Fenómeno del Niño exige respuestas rápidas y coordinadas entre Ejecutivo y Legislativo para no agravar la situación social y económica (www.oecd.org).
Este episodio es una muestra más de la compleja dinámica política en Perú, donde el juego de fuerzas y las negociaciones parlamentarias configuran un escenario en constante cambio, que influirá en la estabilidad del Gobierno y en la capacidad del Estado para enfrentar los desafíos que enfrenta la ciudadanía.


