El club de los que sí fueron invitados | Helios Ruíz
Por: Helios Ruíz
En marzo de este año, en un club de golf cercano a Miami, el presidente Donald Trump reunió a doce jefes de Estado latinoamericanos y les puso nombre a todos juntos: el Escudo de las Américas. Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, República Dominicana y Trinidad y Tobago firmaron una iniciativa presentada como una alianza contra el narcotráfico, la migración irregular y la influencia de China. La foto grupal fue elocuente. Pero, como suele ocurrir en política, lo que más dijo esa foto no fue quién aparecía en ella, sino quién no. Brasil, México y Colombia —las tres economías más grandes de la región, las tres gobernadas por la izquierda— no fueron invitados.
Conviene detenerse ahí, porque esa ausencia es la verdadera noticia. Una alianza continental de seguridad que excluye deliberadamente a los tres países más poblados y económicamente más pesados no es un mecanismo de seguridad: es un club ideológico. El criterio de admisión no fue la geografía ni el tamaño ni la relevancia del problema del crimen organizado, que afecta a todos por igual. El criterio fue la afinidad. Y cuando la afinidad ideológica se convierte en la llave de entrada a la cooperación regional, lo que se está construyendo no es una comunidad de naciones, sino una franquicia política con sede en Washington.
La imagen de la franquicia no es una exageración retórica. Varios analistas la han usado, y describe bien el fenómeno: un modelo replicable de política conservadora que se exporta hacia el sur con el respaldo explícito de Estados Unidos. El propio Trump se ha jactado de los apoyos que brindó a figuras de derecha en distintas elecciones del continente. Y el calendario juega a favor del proyecto. Esta semana, Keiko Fujimori asume la presidencia del Perú. El 7 de agosto lo hará Abelardo de la Espriella en Colombia. Pieza por pieza, el mapa regional se redibuja en una dirección clara, y el bloque que en marzo eran doce podría no quedarse en doce por mucho tiempo.
Para quienes analizamos la comunicación del poder, aquí hay una lección que trasciende la coyuntura. El alineamiento ideológico se ha convertido en la nueva arquitectura de las relaciones regionales, desplazando a las lógicas tradicionales de integración por vecindad, por comercio o por historia compartida. Antes, un país buscaba a sus vecinos porque compartía una frontera, una cuenca, una ruta comercial. Ahora los busca porque comparte una visión del mundo. Y ese cambio tiene un costo que todavía no hemos terminado de dimensionar: fragmenta a América Latina en dos hemisferios que apenas se hablan, y somete la cooperación en asuntos que deberían ser técnicos —seguridad, migración, comercio— al vaivén de quién gobierna en cada capital.
El problema de organizar la región por bandos es que los problemas no entienden de bandos. El narcotráfico no se detiene en la frontera entre un gobierno de derecha y uno de izquierda. La migración no consulta la ideología del país que atraviesa. El crimen organizado transnacional, precisamente por ser transnacional, se ríe de las alianzas que dejan fuera a la mitad del continente. Un escudo con la mitad de las piezas no es un escudo: es un símbolo. Sirve para la foto, para el discurso, para marcar pertenencia. Para proteger, sirve bastante menos.
Quedar dentro o fuera de estos clubes tiene un precio, y cada país lo está calculando a su manera. Pero hay una pregunta que la región entera debería hacerse antes de seguir dibujando líneas: ¿queremos una América Latina que coopere porque comparte problemas, o una que se divida porque no comparte gobiernos? De la respuesta depende algo más que una foto en un club de golf.
Resumen y contexto
Resumen (clic para ver)
El club de los que sí fueron invitados | Helios Ruíz Por: Helios Ruíz En marzo de este año, en un club de golf cercano a Miami, el presidente Donald Trump reunió a doce jefes de Estado latinoamericanos y les puso nombre a todos juntos: el Escudo de las Américas. Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, República Dominicana y Trinidad y Tobago firmaron una iniciativa presentada como una alianza contra el narcotráfico, la migración irregular y la influencia de China. La foto grupal fue…









