Gobernar desde lo local: desarrollo, seguridad y prosperidad compartida
En un momento donde la política nacional suele centrarse en la polarización, el ruido mediático y la confrontación discursiva, los gobiernos locales se han convertido en espacios clave para observar cómo las ideas se traducen en resultados concretos. Desde los municipios se gestionan los servicios básicos, se construye seguridad cotidiana y se generan condiciones reales para el desarrollo económico y social.
General Escobedo, municipio estratégico del área metropolitana de Monterrey, ha sido señalado en los últimos años como un caso relevante de gestión pública local. Su crecimiento económico, la atracción de inversiones, el fortalecimiento institucional de su policía y una apuesta sostenida por la educación y la innovación han colocado a este municipio en el radar del análisis político y administrativo.
Al frente de esta administración se encuentra Andrés Mijes, un político con una trayectoria extensa en el servicio público, formado desde los niveles operativos de la administración y con una visión que privilegia el pragmatismo, la planeación y la cercanía con la ciudadanía. En esta entrevista para Sufragio, Mijes expone su historia personal, su concepción del servicio público, el modelo de gobierno que denomina “4T norteña” y la manera en que un municipio puede convertirse en un motor de desarrollo regional con justicia socia
Antes de entrar en materia, hay una pregunta que dice mucho de un político: ¿Cómo te gusta que te digan?
Desde joven me han dicho Mijes. Desde la primaria la gente se refería a mí por el apellido y así se quedó. A mí me gusta porque soy una persona muy abierta, no soy alguien que ponga barreras en el trato. Que me digan Mijes me hace sentir cercano, me coloca en un plano de igualdad con la gente. En política, esa cercanía no es un detalle menor, es una forma de entender el poder.
Entonces, para entender mejor esa cercanía, ¿Quién es Mijes?
Mijes es un hombre producto de la tenacidad. Nada fue fácil. Mi mamá era puestera, vendía en la calle por temporadas. En Navidad vendía pinos, esferas, juguetes; en otras épocas vendía distintos artículos. Mi papá era chofer de camión. Crecí viendo el esfuerzo diario, el sacrificio, el trabajo bajo el sol, el frío o la lluvia.
Mi madre siempre me decía algo que se me quedó grabado: “yo no quiero que seas puestero, ve lo que se sufre”. No lo decía desde el desprecio, sino desde la experiencia. Ese consejo me dio carácter, temple y una enorme motivación para buscar otro camino. Entendí muy pronto que el estudio y el esfuerzo eran las únicas vías para salir adelante.
¿Cómo influyó esa experiencia en tu formación profesional y política?
Influyó completamente. Soy politólogo egresado de la Universidad Autónoma de Nuevo León y prácticamente todos mis estudios los realicé con becas. Eso te marca de por vida. Te vuelve consciente del valor de las oportunidades y del papel que juega el Estado para que una persona pueda desarrollarse.
Esa etapa me dio una visión muy pragmática de la vida y de la política. No veo la política como un espacio de discursos vacíos o de ocurrencias, sino como un mecanismo para resolver problemas reales. Tengo mucha calle, mucho trato con la gente, mucho barrio. Y eso no se aprende en los libros, se aprende viviéndolo y escuchando.
Hoy, además del funcionario, ¿Qué Mijes encontramos en lo personal?
Soy un padre de familia profundamente comprometido. Tengo cinco hijos en distintas etapas de la vida: adultos, adolescentes, niñas y un bebé. Eso te da una perspectiva muy amplia de la realidad social. La paternidad te obliga a pensar en el largo plazo, en las decisiones que tomas hoy y en el mundo que estás dejando.
Tengo un gran respaldo de mi esposa, Jessy, y de mis hijos. El más pequeño, por ejemplo, es una fuente constante de energía. Siempre digo que no tengo un bebé, tengo un ruiseñor, porque siempre está riendo. Esa alegría es un motor diario para seguir trabajando y para recordar por qué vale la pena servir
¿Qué es lo que motiva hoy a Mijes a seguir en el servicio público?
La vocación de servir. Cuando era joven quería ser futbolista, también soñaba con ser astronauta. Me gustan mucho la física y las matemáticas. Pero encontré en el servicio público un espacio donde podía combinar esa lógica, esa estructura, con el impacto social.
Desde joven participé en actividades para ayudar a otros estudiantes que no tenían recursos. Organizábamos rifas, eventos, buscábamos soluciones colectivas. Ahí entendí que servir genera satisfacción, sentido y propósito. Por eso decidí estudiar Ciencias Políticas y dedicar mi vida al servicio públic
En un contexto donde la política está desgastada, ¿Qué significa para ti gobernar?
Gobernar es vocación. Una persona que no tiene vocación no debería estar en el servicio público. Gobernar es ayudar, pero ayudar a todos. No solo a quienes menos tienen, sino también a quienes generan empleo, inversión y desarrollo.
Los empresarios cumplen una función social clave. Cuando pagan impuestos fortalecen la hacienda pública y eso permite programas sociales sostenibles. Eso genera un círculo virtuoso: inversión, empleo, recursos públicos y bienestar social. Esa es la lógica que guía nuestro modelo de gobierno
Has acuñado el término “4T norteña”. ¿Cómo surge este concepto?
Surge de observar la realidad de Nuevo León. Gobernamos un municipio con una fuerte vocación industrial, en un estado que es motor económico del país. Noté que había resistencia a la 4T en ciertos sectores, pese a que los indicadores macroeconómicos mostraban buenos resultados.
Yo siempre he dicho que la 4T no está peleada con los empresarios. Al contrario, creo que se puede combinar el humanismo social con el capitalismo social. Ese modelo de prosperidad compartida ya existía aquí, con empresarios como Eugenio y Roberto Garza Sada, que apostaron por salarios dignos, prestaciones y bienestar para sus trabajadores.
La 4T norteña busca justamente eso: crecimiento económico con justicia social, sin dogmas y con resultados medibles
¿Cómo se traduce esa idea en políticas públicas concretas?
Se traduce en facilitar la inversión, en eliminar obstáculos, en digitalizar trámites, en dar certeza jurídica. En Escobedo otorgamos permisos de construcción en días, no en meses. Digitalizamos procesos, creamos distritos industriales y logísticos con reglas claras y acompañamos al empresario desde el primer momento.
Eso ha permitido atraer inversiones importantes que generan empleo, fortalecen las finanzas públicas y nos permiten invertir en seguridad, infraestructura y programas sociales. La lógica es sencilla: si le va bien a la economía local, le va bien a la gente.
Uno de los temas más sensibles es la seguridad. ¿Cómo se construye desde lo local
La seguridad es la base de todo. Relanzamos el modelo PROXPOL poniendo al policía en el centro. Invertimos en sueldos, equipamiento, capacitación y tecnología. Hoy contamos con certificaciones internacionales que garantizan estándares muy altos en nuestra policía, en el C4 y en la academia de formación.
La seguridad genera confianza. Cuando hay seguridad, hay inversión. Cuando hay inversión, hay empleo. Cuando hay empleo, hay estabilidad social. Es un círculo virtuoso que no se rompe si hay voluntad política y planeación
La educación aparece como otro eje central de tu gestión
Así es. Nuestro programa de becas para preparatoria es uno de los más importantes. Pagamos la cuota interna a todos los jóvenes que viven en Escobedo, sin importar dónde estudien. Son alrededor de 9,000 estudiantes beneficiados.
Además, creamos la Escuela de Artes y Oficios con enfoque en robótica, mecatrónica e inteligencia artificial. Ver a jóvenes de zonas populares acceder a tecnología de alto nivel es una de las experiencias más gratificantes de esta gestión. La educación no es un gasto, es la inversión más rentable que puede hacer un gobierno.
¿Cómo se logra ejecutar todo esto en un periodo de gobierno
Con experiencia y planeación. Llevo casi 40 años en el servicio público. Empecé desde abajo, haciendo trabajo operativo, administrativo y de campo. He pasado por distintas áreas y niveles de gobierno. Eso me permite saber cómo funciona el aparato público y cómo hacerlo eficiente.
Para mí, el gobierno debe ser un facilitador. Un gobierno que acompaña a la gente en la solución de sus problemas, no un obstáculo burocrático
¿Este modelo puede replicarse en otros municipios del país
Sí, totalmente. Se puede adaptar a cualquier contexto. Hemos recibido a municipios de todo el país interesados en nuestras políticas públicas. Cuando los gobiernos locales son fuertes, el estado es fuerte y el país es más fuerte
Para cerrar, ¿Cómo te gustaría que se recuerde tu gestión?
Como un gobierno que dio resultados, que generó desarrollo con justicia social y que demostró que desde lo local se pueden hacer bien las cosas
Cierre editorial Sufragio
La experiencia de gobierno de Andrés Mijes en General Escobedo coloca sobre la mesa un debate necesario: el papel de los municipios como actores estratégicos del desarrollo nacional. En un país donde la política suele mirarse desde el centro, esta entrevista muestra que desde lo local también se puede gobernar con visión, resultados y sentido social.
Resumen y contexto
Resumen (clic para ver)
Gobernar desde lo local: desarrollo, seguridad y prosperidad compartida En un momento donde la política nacional suele centrarse en la polarización, el ruido mediático y la confrontación discursiva, los gobiernos locales se han convertido en espacios clave para observar cómo las ideas se traducen en resultados concretos. Desde los municipios se gestionan los servicios básicos, se construye seguridad cotidiana y se generan condiciones reales para el desarrollo económico y social. General Escobedo, municipio estratégico del área metropolitana de Monterrey, ha sido señalado en los últimos años como un caso relevante…












