Panamá, puente del mundo, corazón del universo

Por Rebeca González

El impacto del terremoto en las provincias del interior

Registro de daños y afectaciones tras el sismo de magnitud 7.7

Panamá, el hub de las Américas y calificado por algunos como el Dubái de Latinoamérica, cuenta con una capital moderna, imponentes rascacielos y un histórico Casco Antiguo. Una infraestructura que genera orgullo nacional.

El pasado 9 de octubre, un terremoto de magnitud 7.7 afectó al país, con epicentro localizado en la península de Azuero, a más de 200 kilómetros de la ciudad capital.

En un principio, el reporte inicial señalaba la ausencia de víctimas fatales, lo cual constituía el dato más relevante. Sin embargo, días después se confirmó el fallecimiento de dos personas a consecuencia de las graves heridas sufridas durante el sismo.

La ciudad de Panamá no registró daños materiales significativos, lo que evidenció la calidad del trabajo de arquitectos e ingenieros en la resistencia de las edificaciones. No obstante, mientras se analizaba la estabilidad de las torres capitalinas, miles de familias en el interior del país sufrían el colapso de sus viviendas.

Herrera, Los Santos, Veraguas y Coclé se sitúan entre las provincias más afectadas. Según datos del Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC), hasta el 21 de octubre se contabilizaban 38,477 personas afectadas, 11,696 viviendas evaluadas y 5,628 personas en albergues.

La situación crítica persiste. De acuerdo con el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá, hasta el 19 de octubre se habían registrado 917 réplicas, lo que mantiene un estado de alerta que impide a la población regresar a sus hogares.

Diversas familias pernoctan en carpas de plástico bajo la lluvia, con colchones sobre el suelo expuestos a la humedad. Adultos mayores, niños y personas con discapacidad carecen actualmente de una vivienda segura. La mayoría de las estructuras colapsadas eran viviendas de bajos recursos, algunas construidas con la técnica tradicional de quincha (a base de barro, madera y fibras vegetales), erigidas tras años de trabajo.

Como originaria del interior, conozco la dinámica de su población: sectores trabajadores que se levantan temprano y buscan progresar con los recursos disponibles. Por ello, resulta prioritario analizar la gravedad de lo que ocurre en estas regiones.

Un llamado a la reconstrucción y al pragmatismo económico

El turismo y la inversión como motores para la recuperación

La coyuntura de Panamá demanda atención integral. Estas familias requieren asistencia inmediata, pero también la necesitarán en los próximos meses, cuando el tema pierda espacio en los medios de comunicación. La reconstrucción no será un proceso inmediato y exigirá un esfuerzo coordinado y sostenido entre las autoridades, el sector privado y la sociedad civil.

Sin embargo, en medio de esta crisis, es indispensable trazar una estrategia hacia el futuro. Panamá enfrenta el reto de reconstruir las comunidades afectadas, al tiempo que debe mantener la operatividad de su economía y continuar generando oportunidades.

Es en este punto donde corresponde hacer una convocatoria a la región y a la comunidad internacional.

Panamá constituye un punto estratégico fundamental. Su ubicación geográfica lo consolida como uno de los principales centros logísticos y de conexión internacional en la región. Cuenta con acceso a dos océanos, oferta de playas, zonas montañosas, patrimonio histórico, diversidad gastronómica y recursos naturales de alto valor comercial y turístico. Su identidad abarca asimismo la riqueza cultural de sus pueblos indígenas y sus tradiciones ancestrales.

El país reúne las condiciones estructurales necesarias.

En este contexto, el turismo, la atracción de inversiones y la realización de eventos internacionales son herramientas directas para dinamizar la economía y generar ingresos. Panamá posee el perfil para consolidarse como eje logístico, turístico y de negocios, por lo que resulta clave capitalizar estas ventajas competitivas.

Panamá no se limita a su Canal, sus rascacielos o su centro financiero; abarca también el sector agropecuario, sus provincias y su fuerza laboral. La prioridad actual es atender a la población damnificada, pero sin detener la marcha económica del país. Las crisis son temporales y el desarrollo debe continuar.

La invitación está abierta a visitar Panamá, invertir en su mercado y seleccionarlo como sede de congresos, convenciones y reuniones internacionales. Es momento de recorrer sus provincias y conectar con su sector productivo. Panamá requiere mantener la atención internacional no solo por los daños sufridos, sino por su oferta de valor integral y sus oportunidades de negocio.

El país mantiene sus puertas abiertas. Bienvenidos a Panamá.

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