Honduras entra en su semana decisiva: Congreso y transición presidencial definen el rumbo del país
Honduras
La institucionalidad hondureña entra en su fase más sensible. En los próximos cuatro días se definirá el equilibrio de poder que marcará el rumbo del país durante el período 2026-2030, tanto en el Congreso Nacional como en el Poder Ejecutivo, en una coyuntura atravesada por tensiones políticas, desconfianza entre actores y una transición que avanza con retrasos.
De acuerdo con la Ley Orgánica del Poder Legislativo, el miércoles 21 de enero el pleno del Congreso, integrado por 128 diputados propietarios, celebrará la sesión para conformar la junta directiva provisional, bajo la coordinación del ministro de Gobernación, Justicia y Descentralización, Tomás Vaquero. Dos días después, el viernes 23, se realizará la sesión clave para elegir a la Junta Directiva en propiedad que conducirá la primera legislatura del cuatrienio.
Con esa elección consumada, el domingo 25 de enero quedará instalada formalmente la primera legislatura del nuevo período, dando inicio a una nueva etapa en el Legislativo, tras cuatro años de una gestión marcada por confrontaciones, bajo la presidencia de Luis Redondo y la hegemonía del Partido Libertad y Refundación (Libre).
Un Congreso bajo presión
El cambio de mando ocurre en medio de un pulso político entre el Partido Nacional y el Partido Liberal por el control del Congreso Nacional, una disputa que, según fuentes legislativas, debería resolverse a más tardar la noche del martes. El resultado será determinante para el balance de poderes y la gobernabilidad del próximo gobierno.
Para el abogado y miembro del Comité por la Libre Expresión (C-Libre), Saúl Bueso, esta semana no es solo un trámite institucional, sino una prueba de madurez democrática. “Lo relevante no es quién tenga las llaves del hemiciclo, sino las posiciones políticas que se adopten en función de la toma de posesión. Hay un ambiente de desconfianza que puede escalar si no se respetan los plazos constitucionales”, advirtió.
Bueso cuestionó, además, el discurso del gobierno saliente, que ha llegado a calificar a la administración entrante como un “gobierno de facto”. “Ese término tiene una carga política y jurídica fuerte. No es una simple descalificación. En esta semana debe garantizarse que la transición se ajuste estrictamente a la Constitución”, subrayó.
Desde su óptica, lo estratégico sería que el Congreso quede en manos de la oposición, para asegurar un contrapeso real y evitar la concentración de poder. “La independencia de los poderes no es retórica: es la base para construir un país funcional”, remarcó.
Transición presidencial: avances y retrasos
El calendario marca otro hito ineludible: el 27 de enero asumirá el presidente electo, Nasry Juan Asfura Zablah, en una ceremonia que cerrará formalmente el ciclo electoral. En ese contexto, el jefe del Estado Mayor Conjunto, Héctor Benjamín Valerio, garantizó la lealtad de las Fuerzas Armadas al orden constitucional y al proceso de transición.
“Mi compromiso es absoluto con la Bandera Nacional y la Constitución de la República. Esa es la línea que guía a las Fuerzas Armadas en este momento histórico”, afirmó.
Tomás Vaquero, designado por la presidenta saliente Xiomara Castro para coordinar la transición, reconoció que el proceso presenta retrasos, en parte por la tardía conformación de la comisión encargada y por la espera del retorno al país del presidente electo para iniciar las coordinaciones formales.
Junto a Russel Garay, titular de Servicio Civil, y Gustavo Sánchez, ministro de Seguridad, Vaquero integra el equipo responsable de conducir el traspaso de mando. Según explicó, cada institución del Ejecutivo ya tiene listos los informes sobre el estado de sus programas y finanzas, que serán entregados a la nueva administración para definir qué proyectos tendrán continuidad.
El funcionario precisó que otro factor clave es la acreditación oficial de los nuevos funcionarios, un trámite a cargo del Consejo Nacional Electoral, que ha prometido cumplirlo “en tiempo y forma”.
Un punto de inflexión
Honduras llega a esta semana decisiva con una democracia tensionada, una transición que avanza con cautela y un Congreso que definirá si el próximo gobierno tendrá un aliado, un contrapeso o un frente de conflicto. Lo que ocurra entre el 21 y el 27 de enero no solo marcará el inicio de un nuevo período político: será la señal más clara de si el país opta por la institucionalidad o por la confrontación como hoja de ruta.
Fuente: El Heraldo


