Sheinbaum celebra reforma que limita la doble nacionalidad para cargos presidenciales y gubernamentales
La presidenta de México defendió la aprobación en el Senado de una reforma que exige a aspirantes a la Presidencia o a gubernaturas tener una sola nacionalidad.
La reforma aprobada por el Senado establece que quienes busquen la Presidencia de la República o una gubernatura deberán contar exclusivamente con la nacionalidad mexicana, sin ostentar otra. La presidenta Claudia Sheinbaum subrayó que esta medida no prohíbe la doble o múltiple nacionalidad en general, sino que se aplica únicamente a candidatos a estos cargos de elección popular, con el argumento de garantizar lealtad plena al país.
Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, Sheinbaum afirmó: “Los presidentes de México solo pueden tener una bandera, una patria, un pueblo a quien defender”. La mandataria explicó que adquirir otra nacionalidad implica asumir compromisos de lealtad hacia ese Estado, por lo que resulta incompatible para quienes aspiren a gobernar México. Señaló que en caso de un conflicto entre México y otro país del que un candidato tenga también nacionalidad, se generaría un conflicto de intereses.
La jefa del Ejecutivo rechazó que esta reforma esté dirigida a limitar los derechos de mexicanos que viven en el extranjero o que posean doble nacionalidad. “Cualquier mexicano puede tener dos, tres o más nacionalidades”, afirmó, pero insistió en que para ocupar la Presidencia o una gubernatura será obligatorio renunciar a las demás. Este requisito, dijo, ya se aplica para cargos diplomáticos.
La medida generó debate en el Senado, donde legisladores de partidos como el PAN, PRI y Movimiento Ciudadano votaron en contra. Sheinbaum cuestionó esta oposición y pidió a esos legisladores explicar por qué permitirían que un presidente tenga doble nacionalidad. En este contexto, la American Society of Mexico (AmSoc) y su presidente, Larry Rubin, se manifestaron en contra, argumentando que la reforma podría dividir a la comunidad migrante mexicana y limitar sus derechos políticos. Rubin incluso acudió al Senado para pedir que se rechazara la iniciativa.
Sheinbaum respondió con dureza a estas críticas y a la presencia de Rubin en el Senado, señalando que hay límites para el cabildeo extranjero en las leyes mexicanas y calificó la oposición como “hipocresía” política. “No entiendo que un mexicano crea que un presidente pueda tener dos nacionalidades”, reiteró.
Respecto a señalamientos sobre un posible trasfondo político dirigido al exgobernador de Tamaulipas, Francisco Javier García Cabeza de Vaca —quien posee doble nacionalidad y enfrenta una orden de aprehensión— la presidenta negó que la reforma tenga una motivación particular en su caso. Subrayó que cualquier aspirante con doble nacionalidad puede renunciar a las extranjeras para ser candidato.
Esta reforma forma parte de una discusión más amplia sobre la identidad nacional y la representación política en México, en un contexto donde la migración y la doble nacionalidad son fenómenos crecientes. Para quienes aspiran a los cargos más altos del país, el Estado busca garantizar la exclusividad de la lealtad nacional, una exigencia que ya se aplica en otras democracias y cargos públicos, como el servicio exterior mexicano.
La regulación sobre la doble nacionalidad en México ha evolucionado en las últimas décadas. Desde que se reconoció la posibilidad de tener más de una nacionalidad, se han planteado debates sobre sus implicaciones políticas y legales. Este cambio legislativo refuerza la idea de que la lealtad política debe recaer exclusivamente en México para quienes representan a la nación en los niveles más altos de gobierno. Más información sobre la legislación mexicana puede consultarse en el portal oficial del Gobierno de México y en la Constitución Política vigente.

