Milei busca afianzar su liderazgo ultra en el Foro Económico Mundial de Davos
Suiza
Javier Milei vuelve al Foro Económico Mundial con un objetivo claro: consolidar su perfil como referente internacional de la nueva derecha radical. Tras sus intervenciones de 2024 y 2025, el presidente argentino busca renovar en Davos su lugar en el mapa ideológico global, ahora con un escenario aún más favorable por la sintonía política con Donald Trump, su principal aliado internacional, quien también participará en el encuentro.
El mandatario llegó este lunes por la noche a Zúrich acompañado por el núcleo duro de su Gobierno: la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el ministro de Economía, Luis Caputo, y el canciller Pablo Quirno. Desde allí se trasladará a Davos, donde durante cinco días se concentrarán líderes políticos, empresarios y organismos multilaterales, mientras en Argentina su equipo avanza con la estrategia legislativa para impulsar la reforma laboral en las sesiones extraordinarias del Congreso previstas para febrero.
La coincidencia en Davos de Milei y Trump refuerza la imagen de una corriente conservadora que gana espacio en los principales foros globales. Ambos comparten un discurso confrontativo con pilares tradicionales del encuentro, como el multilateralismo, la cooperación internacional y ciertas reglas del libre comercio. Trump llega tras un primer año de gestión marcado por una política de aranceles agresivos y decisiones unilaterales, entre ellas la salida de Estados Unidos de decenas de organismos internacionales, un camino que Milei ha sugerido explorar para Argentina.
Aunque la Casa Rosada no anticipó los ejes de su exposición, el tono está descontado. Davos se ha convertido para Milei en una tribuna clave de su llamada “batalla cultural”, uno de los ejes discursivos de su presidencia junto con el ajuste económico. En sus anteriores intervenciones, el presidente utilizó un lenguaje directo y provocador para cuestionar lo que define como “colectivismo”, “ideología woke” e “ideología de género”, además de criticar la agenda ambientalista y los movimientos feministas y de diversidad sexual.
Esos planteos le han valido una fuerte repercusión internacional y también críticas internas. Sus declaraciones sobre el femicidio, el aborto y la comunidad LGBTIQ+ generaron protestas y rechazos en Argentina, con movilizaciones en defensa de los derechos de género y la diversidad. Aun así, Milei ha insistido en ese enfoque como parte central de su identidad política y de su estrategia de diferenciación frente a los consensos tradicionales de la política global.
En Davos, el presidente argentino también ha aprovechado para tejer vínculos con líderes afines. En su intervención de 2025 habló de una “alianza internacional” y mencionó a figuras como Elon Musk, Giorgia Meloni, Nayib Bukele, Viktor Orbán, Benjamín Netanyahu y Donald Trump. Esa red informal de apoyos funciona como respaldo simbólico a su proyecto político y como contrapeso a las críticas que recibe desde organismos multilaterales y gobiernos progresistas.
La edición de este año del foro incorpora además temas de alta sensibilidad geopolítica. Entre ellos, la crisis venezolana y el futuro de su economía petrolera, un asunto en el que Estados Unidos busca tener un rol determinante, así como las amenazas arancelarias de Trump contra Europa por su rechazo a la anexión estadounidense de Groenlandia. El clima general del encuentro refleja un mundo atravesado por tensiones comerciales, conflictos armados y disputas ideológicas cada vez más abiertas.
El discurso de Milei está previsto para el miércoles a las 11.45, hora argentina, apenas después de la intervención de Trump. Antes, el presidente mantendrá reuniones con el empresario británico Maurice Ostro, propietario de Ostro Minerals, y con directivos de bancos internacionales. Aunque no figuran encuentros bilaterales formales con Trump ni con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, el Gobierno no descarta contactos informales o fotografías que refuercen la imagen de alineamiento político y financiero.
Durante la ausencia del mandatario, la gestión formal queda a cargo de la vicepresidenta Victoria Villarruel. Sin embargo, debido a la tensa relación entre ambos, será el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien en la práctica mantendrá el vínculo operativo con los hermanos Milei desde Buenos Aires.
Davos también contará con la presencia de otros presidentes latinoamericanos. Asistirán Daniel Noboa, de Ecuador, y José Raúl Mulino, de Panamá. Noboa, que comparte con Milei una agenda de mano dura contra el crimen organizado y un acercamiento a Washington, llegó con una delegación ampliada que incluye a varios ministros clave. En contraste, el presidente colombiano Gustavo Petro canceló su participación para priorizar una reunión con Trump en la Casa Blanca, en un intento por recomponer una relación bilateral deteriorada.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, tampoco viajó al foro. En su lugar, encabeza la delegación mexicana la secretaria de Medio Ambiente, Alicia Bárcena. Sheinbaum ha sido una de las figuras del progresismo regional que ha debido responder a las presiones y amenazas de Trump en materia de seguridad y narcotráfico. También se bajó a último momento el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, quien argumentó la necesidad de atender asuntos internos.
El Foro Económico Mundial se extenderá hasta el viernes y se desarrolla, según su presidente Borge Brende, en “el contexto geopolítico más complejo desde 1945”. En ese escenario, Milei apuesta a Davos como una vitrina internacional para reforzar su liderazgo ideológico, consolidar alianzas políticas y proyectar su narrativa más allá de las fronteras argentinas.
Fuente: El País


