Internacional
La fiscalía de Lárisa, en el
centro de Grecia, ha imputado al jefe de la estación de trenes de esta ciudad
griega por “homicidio negligente” y otros delitos penados con entre diez años
de cárcel y cadena perpetua.
Al acusado, de 59 años, se le
imputa la presunta comisión de “homicidio negligente” en serie y provocar
lesiones corporales, además de un delito grave por perturbación de la seguridad
del tráfico de transporte con el resultado de la muerte de 47 personas.
Según los medios griegos, el
empleado ferroviario admitió ya el miércoles, después de ser detenido, su
responsabilidad en el error que situó un tren de pasajeros con 342 pasajeros y
10 tripulantes en la misma vía en la que venía de frente un tren de carga con
dos maquinistas.
Una portavoz de los bomberos dijo
a AFP que los equipos de rescate trabajaron toda la noche en la búsqueda de
sobrevivientes, pero las posibilidades de encontrarlos disminuían rápidamente.
“El tiempo no está de nuestra
parte”, admitió la portavoz.
Tras la colisión, dos vagones
quedaron aplastados y un tercero se incendió con las personas atrapadas
adentro.
Los sobrevivientes describieron
escenas de horror y caos, esquivando vidrios rotos y escombros cuando el tren
se volcó, y debieron romper ventanas para salir.
Los rescatistas en el sitio
dijeron que nunca habían intervenido en un desastre de esta magnitud. Muchos
cuerpos quedaron calcinados y algunos pasajeros eran identificados por partes
de sus cuerpos.
El primer ministro Kyriakos
Mitsotakis aseguró el miércoles que el accidente será investigado a fondo.
“Todo demuestra que,
lamentablemente, el drama se debe a un trágico error humano”, declaró
Mitsotakis, durante un discurso televisivo.
Fuente: El Sol de México

