Cuba sufre su octavo apagón nacional en 2026, afectando a más de nueve millones de personas
El sistema eléctrico cubano volvió a colapsar este viernes, dejando sin energía a la mayor parte de la isla en medio de una prolongada crisis energética.
El Ministerio de Energía y Minas (Minem) de Cuba confirmó la desconexión total del Sistema Electroenergético Nacional (SEN), que abarca desde Matanzas hasta la provincia de Guantánamo, en el extremo oriental del país. La falla, que dejó sin electricidad a más de nueve millones de habitantes, se originó tras un problema en las líneas de transmisión, específicamente en la sección de la línea de 220 kV que conecta Matanzas con Cienfuegos. La compañía estatal Unión Eléctrica informó que el sistema permanece totalmente desconectado mientras se aplican los protocolos de recuperación.
Este nuevo apagón se suma a una serie de cortes generalizados que han marcado a Cuba durante 2026, con siete interrupciones nacionales previas. La crisis energética que atraviesa la isla se remonta a 2024 y se ha agravado desde enero con el endurecimiento del bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos. Esta situación limita el acceso a combustible, principal insumo para la generación eléctrica, y ha provocado cortes que en algunas zonas superan las veinte horas diarias, e incluso permanecen días consecutivos sin servicio.
El restablecimiento del SEN es un proceso complejo y lento. Requiere activar primero las fuentes de generación que pueden arrancar con facilidad, como la energía solar, hidroeléctrica y motores auxiliares, para reestablecer el servicio en áreas pequeñas que luego se interconectan. Sólo después se logra llevar corriente a las centrales termoeléctricas, que son el principal motor de la generación en la isla, para satisfacer la demanda energética.
El Gobierno cubano ha reconocido que la situación es “aguda”, “crítica” y “extremadamente tensa”. Además del bloqueo, el sistema eléctrico cubano enfrenta la obsolescencia de su infraestructura, que no ha recibido inversiones suficientes en años. Según estimaciones oficiales, Cuba necesita más de 100.000 barriles de petróleo diarios para mantener su producción energética, pero sólo logra cubrir cerca de 40.000 con su propia producción, lo que la obliga a importar el resto.
La crisis eléctrica afecta a la población y a la economía, en un país que depende en gran medida del turismo y de la industria ligera. La falta de electricidad interrumpe actividades básicas, desde la atención sanitaria hasta el suministro de agua, y dificulta la vida cotidiana de millones de cubanos.
Para conocer más sobre la crisis energética en Cuba y sus implicaciones, puede consultarse información oficial en el sitio del Ministerio de Energía y Minas y análisis sobre la situación energética global en la Organización de las Naciones Unidas.
Desde 2024, Cuba ha atravesado una serie de desafíos en su sistema eléctrico que reflejan tanto las dificultades internas de modernización como las consecuencias del bloqueo estadounidense, que impacta en sectores clave para la supervivencia del país caribeño. La recuperación plena del SEN podría tardar días, dependiendo de la capacidad para asegurar el abastecimiento de combustible y la reparación de las infraestructuras dañadas o deterioradas.
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