Costa Rica baja el telón de la campaña y se encamina a las urnas
Costa Rica
La campaña electoral en Costa Rica llegó a su fin este jueves 29 de enero, en la antesala de los comicios generales programados para el 1° de febrero de 2026, en los que más de 3,7 millones de ciudadanos están convocados a votar para elegir presidente, dos vicepresidentes y los 57 escaños de la Asamblea Legislativa para el periodo 2026–2030.
El cierre formal del proceso proselitista se vivió con movilizaciones, actividades de campaña y el último debate organizado por el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), aunque la favorita en las encuestas, Laura Fernández, del oficialista Partido Pueblo Soberano (PPSO), no participó en el foro público. En su lugar, cerró su estrategia con un evento privado ante sus seguidores en la provincia de Heredia, con llamados a consolidar apoyo y a buscar mayoría legislativa para impulsar su plan de gobierno.
En el debate presidencial —al que sí asistieron aspirantes como Claudia Dobles (Coalición Agenda Ciudadana), Álvaro Ramos (Partido Liberación Nacional), Ariel Robles (Frente Amplio), Juan Carlos Hidalgo (Unidad Social Cristiana) y José Aguilar (Partido Avanza)— se centraron las propuestas en temas públicos críticos como seguridad ciudadana, educación y combate a la corrupción.
Los comicios se desarrollan en un contexto de fragmentación política y elevada incertidumbre entre el electorado. Las encuestas recientes muestran a Fernández con intención de voto cercana al 44 %, lo que le permitiría ganar en primera vuelta si mantiene ese respaldo, aunque un porcentaje importante de votantes permanece indeciso.
El marco constitucional costarricense exige que un candidato presidencial obtenga al menos el 40 % de los votos válidos para evitar una segunda ronda electoral, prevista para el 5 de abril en caso de no alcanzarse ese umbral.
La jornada electoral de este domingo representa una de las pruebas más exigentes para la estabilidad política del país, con un electorado demandando respuestas claras ante desafíos como la seguridad pública, la cohesión institucional y la consolidación democrática.
Fuente: Nación

