Canal de Panamá evalúa nuevas restricciones por sequía ligada a El Niño

La administración del Canal de Panamá considera posible reducir la capacidad operativa diaria entre febrero y marzo de 2027 debido a la crisis hídrica generada por el fenómeno de El Niño, que afecta los niveles de agua dulce esenciales para el funcionamiento de esta vía estratégica del comercio mundial.

Ilya Espino de Marotta, ingeniera y primera mujer en dirigir el canal desde su construcción en 1914, explicó en una entrevista con la AFP que la sequía obliga a limitar el calado de los barcos, es decir, a que transiten con menos carga para preservar el agua de consumo de las poblaciones cercanas. Esta medida, ya aplicada en 2023 y 2024, redujo en cerca de 2.700 el número de buques que pudieron cruzar, afectando los ingresos de la vía interoceánica que mueve alrededor del 5% del comercio marítimo global.

Aunque la nueva administradora confía en que no se repetirán las restricciones tan severas de los años anteriores, advirtió que la situación obliga a planificar la construcción de un nuevo embalse, fundamental para garantizar la operatividad ante eventos climáticos extremos que se agravan por el cambio climático. Espino de Marotta también instó a las navieras a maximizar el tamaño de sus embarcaciones dentro de los límites permitidos para aprovechar economías de escala sin incrementar el consumo de agua por tránsito.

La administración panameña sostiene que estas limitaciones temporales no tendrán un impacto significativo en las cadenas logísticas globales ni en la economía mundial a corto plazo. Sin embargo, advirtió que si la crisis se prolongara por varios años, las consecuencias podrían ser más graves. En ese sentido, también señaló que otros factores geopolíticos pueden afectar el comercio internacional, no solo las restricciones del Canal de Panamá.

Este enclave marítimo, construido por Estados Unidos y cuya gestión fue transferida a Panamá en 1999, depende de dos lagos artificiales que almacenan agua dulce para elevar los barcos por el istmo. La escasez de lluvias provocada por El Niño ha reducido estos niveles, poniendo en riesgo la continuidad del tránsito en esta ruta clave para el transporte marítimo global, que conecta el Atlántico y el Pacífico.

El fenómeno climático de El Niño, que altera patrones de precipitación y temperatura a nivel mundial, ha causado en los últimos años graves episodios de sequía en la región. Su impacto en infraestructuras críticas como el Canal de Panamá ha generado preocupación en organismos internacionales sobre la vulnerabilidad de las cadenas de suministro frente al cambio climático. La Organización de las Naciones Unidas y la Organización Mundial de la Salud han advertido sobre la creciente necesidad de adaptación y gestión sostenible del agua en infraestructuras estratégicas para evitar interrupciones de alcance global.

La reciente advertencia del Canal de Panamá se suma a otros episodios de sequía en la región, como el riesgo inminente de desecación del embalse de Piedras Blancas en Medellín, Colombia, que afecta el suministro de agua para millones de personas. Estos eventos evidencian la fragilidad de los sistemas hídricos ante el calentamiento global y la urgencia de implementar medidas de resiliencia y diversificación hídrica.

La situación actual pone de relieve la importancia crítica del Canal de Panamá en el comercio mundial y la necesidad de equilibrar su operatividad con la gestión ambiental y social. La búsqueda de soluciones sostenibles, como la construcción de nuevos embalses y la optimización del tránsito marítimo, será clave para mantener su rol estratégico en las próximas décadas.

Para más información sobre el fenómeno de El Niño y sus impactos, puede consultarse la página oficial de la ONU y estudios recientes del Banco Mundial sobre adaptación climática en infraestructuras.

Image Source: https://www.elnuevosiglo.com.co/internacional/canal-de-panama-no-descarta-nuevas-restricciones-por-fenomeno-de-el-nino

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