América Latina con Valores: De Tablero a Jugador en la Geopolítica del siglo XXI
Por Mileny Santillán | Directora Red Gobierno con Valores
América Latina cada día cobra relevancia estratégica en el tablero de ajedrez global. La reconfiguración del orden mundial multipolar, la competencia tecnológica EE.UU.-China, la crisis climática y la reconfiguración de cadenas de suministro han colocado a la región en el centro de decisiones estratégicas. El litio del Triángulo del Cono Sur, los cables submarinos del Pacífico, el Canal de Panamá, la Amazonía y la biodiversidad ya no son solo recursos: son activos geopolíticos.
La pregunta ya no es si América Latina está en el tablero. La pregunta es qué define a esta década para jugar de ganador en esta partida: ¿tienen los gobiernos nacionales la capacidad institucional, la visión estratégica y la legitimidad para ser actores que ponen reglas, y no solo países que las reciben?
Desde la Red Gobierno con Valores proponemos 4 retos estructurales que, según la evidencia de Premios Nobel y academia global, separan a los gobiernos relevantes de los gobiernos reactivos.
1. Soberanía Tecnológica: Del extractivismo de datos al control de infraestructura
En el siglo XX el poder se medía en petróleo y acero. En el siglo XXI se mide en semiconductores, centros de datos, inteligencia artificial y capacidad de regular plataformas. América Latina concentra más del 60% de las reservas mundiales de litio, tiene 12 de los 50 cables submarinos que conectan al planeta y una población digital de 450 millones de usuarios. Tenemos los insumos. Pero no las reglas.
Daron Acemoglu, Premio Nobel de Economía 2024 por su teoría de instituciones inclusivas vs. extractivas, advierte: “Las naciones fracasan cuando sus élites diseñan instituciones para extraer recursos, no para crear incentivos a la innovación y participación masiva”. El riesgo para América Latina es repetir el extractivismo, ahora con datos y litio. Exportar materia prima digital sin desarrollar capacidad de procesamiento es condenarse a la dependencia tecnológica.
Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía 2001, complementa: “Quien controla la información y las plataformas digitales, controla las reglas del siglo XXI”. Ser relevante implica 3 saltos:
1) Regular big tech con soberanía, no con miedo.
2) Invertir en cloud gubernamental y ciberseguridad propia.
3) Formar talento en IA ética alineada a valores locales. El gobierno nacional que no escribe código, termina obedeciendo código escrito en otros idiomas.
2. Multialineación Inteligente
El mundo ya no tiene un solo centro. EE.UU., China, UE, India, Golfo y bloques regionales compiten por América Latina. Pero en este nuevo tablero, relevancia no es firmar con todos. Relevancia es elegir con quién sí y con quién no.
Juan Manuel Santos, Premio Nobel de la Paz 2016, tras cerrar 50 años de conflicto en Colombia, enseñó: “En un mundo dividido, la estabilidad se logra construyendo puentes con principios, no alianzas por conveniencia ni sumisiones tácticas”.
La lección para los gobiernos nacionales es clara: pasar de la “no-alineación pasiva” a una multialineación inteligente basada en valores. Es decir, negociar energía limpia con quien respeta soberanía ambiental, semiconductores con quien protege propiedad intelectual, seguridad con quien defiende democracia, y comercio con quien respeta la vida y la familia.
Francis Fukuyama, politólogo de Stanford y autor de El Fin de la Historia, explica que la “capacidad estatal” se mide en la habilidad de sostener decisiones de largo plazo coherentes con su identidad. Un gobierno sin filtro de valores termina alineado a todos y sin rumbo propio. Un gobierno con valores alinea fuerza con propósito.
Brasil negocia soja con Pekín y defensa con Washington. Chile exporta cobre a ambos. México es socio del T-MEC pero mira al Pacífico. Todos pueden hacerlo, pero sólo serán relevantes si cada acuerdo pasa el filtro: ¿este socio suma soberanía, respeta dignidad, fortalece instituciones democráticas y trabaja con un ética similar a nuestros valores?
El voto ciudadano debe premiar a los partidos que entienden que votar es también votar por una estrategia internacional con columna vertebral. Porque alinearse con quien no tiene valores es hipotecar el futuro para ganar liquidez hoy.
3. Seguridad Integral: Recuperar el monopolio legítimo de la fuerza física y digital
Max Weber definió al Estado por su monopolio de la fuerza legítima. Hoy ese monopolio se disputa en 3 frentes: territorio físico, territorio digital y territorio narrativo. El crimen transnacional, el narcotráfico 2.0, la trata, la minería ilegal y la desinformación masiva operan como actores geopolíticos no estatales. Controlan rutas, financian campañas y definen miedos.
Malala Yousafzai, Premio Nobel de la Paz 2014, lo sintetiza: “Un niño, un maestro, un libro y un lápiz pueden cambiar el mundo. La educación es la única seguridad real a largo plazo”. Sin educación de calidad y sin Estado presente, el vacío lo llena la violencia.
Amartya Sen, Premio Nobel de Economía 1998, redefine desarrollo como “libertad para vivir la vida que uno tiene razones para valorar”. Sin seguridad integral no hay libertad. Y seguridad integral ya no es solo policía. Es: seguridad energética para que no apaguen el país; seguridad alimentaria para que no dependamos de importaciones en crisis; seguridad cibernética para que no hackeen hospitales; seguridad de datos para que no vendan la identidad de los ciudadanos.
4. Narrativa y Valores: Competir por el relato, no solo por el mercado
Las potencias exportan más que productos. Exportan modelos de sociedad, definiciones de familia, conceptos de progreso y algoritmos de comportamiento. América Latina tiene un activo geopolítico subestimado: capital social, redes comunitarias, familia sólida y extensa, y sobre todo Fe como pegamento social del fundamento de sus acciones en la mayoría de Constituciones del Continente. Pero si no se traduce en política pública, otros actores lo usarán por nosotros, aún más querrán imponer sus propias reglas.
Aquí entra Red Gobierno con Valores. Los actores locales con base de fe no son decorativos mueven comunidades, y pueden mover naciones. Son operadores de confianza social donde el Estado a veces no llega. Abren puertas en embajadas, municipios y comunidades que la diplomacia tradicional no toca. Un gobierno nacional relevante integra ese capital social en su estrategia internacional.
Decisiones urgentes para gobiernos nacionales
El sufragio electoral abre la puerta. Pero la gobernanza decide si entras a la sala donde se negocia. Para ser actores relevantes, los gobiernos nacionales deben tomar 3 decisiones antes de 2030:
1. Proyecto País de 20 años, no de 4: Consenso mínimo entre partidos sobre 5 temas de Estado: energía, agua, tecnología, seguridad y educación. Elmer Schialer, ex canciller y académico peruano, afirma: “América Latina será relevante cuando deje de reaccionar a la agenda global y empiece a proponerla. Eso exige Estado, no solo gobierno”.
2. Cancillería técnica y presupuesto protegido: Diplomáticos de carrera, agregadurías científicas y fondos para inteligencia económica. La geopolítica se negocia con datos, no solo con discursos.
3. Pacto Nación-Comunidad-Fe: Integrar a gobiernos locales y organizaciones de base de Fe en la estrategia internacional. La relevancia global empieza con legitimidad local. Las Comunidades de Fe social, política, económica muestran unidad, y sus acciones éticas producen desarrollo y bienestar sanando el tejido social. Es necesario incorporarlas y desarrollar un gran Pacto Social de una nación con Valores.
América Latina no necesita permiso para ser protagonista. Necesita estadistas que entiendan que el poder real nace cuando cada decisión geopolítica responde primero a la pregunta: ¿Esto honra la verdad, construye paz, aplica justicia y garantiza equidad?
La historia demuestra que las sociedades que crecen de forma sostenible no son las más ricas en recursos, sino las más firmes en principios.

