Perú se une al Escudo de las Américas para combatir el crimen transnacional
El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, anunció la incorporación de Perú a esta alianza regional impulsada por Washington.
El gobierno de Estados Unidos confirmó este martes la adhesión de Perú al Escudo de las Américas, una alianza estratégica que busca fortalecer la cooperación entre países del continente para enfrentar el crimen organizado transnacional. El anuncio fue hecho por el secretario de Estado, Marco Rubio, en el inicio de una gira por Colombia, Ecuador y Perú.
El Escudo de las Américas fue impulsado por el expresidente Donald Trump en marzo de este año, durante una cumbre celebrada en Florida que reunió a una docena de mandatarios latinoamericanos, con especial énfasis en gobiernos de derecha. Perú, bajo la presidencia de Keiko Fujimori, había expresado interés en integrarse a esta iniciativa antes de asumir el nuevo mandato.
Rubio destacó que Perú se ha convertido en un aliado crucial fuera de la OTAN para la región, y que la alianza busca sincronizar esfuerzos para proteger el hemisferio de amenazas transnacionales y regionales. En su artículo para el diario peruano El Comercio, el funcionario enfatizó que la cooperación no solo se centra en seguridad, sino también en fomentar inversiones transparentes y de alto valor en sectores estratégicos, como la minería.
En febrero pasado, la Corporación Financiera para el Desarrollo Internacional (DFC) de EE. UU. destinó 5 millones de dólares para el sector minero peruano, un proyecto que Rubio calificó como ejemplo de inversiones que respetan la soberanía y la transparencia, a diferencia de las iniciativas financiadas por empresas estatales chinas, que según él, ignoran los marcos legales y comprometen la seguridad y los datos del país.
La estrategia estadounidense, según Rubio, se basa en fortalecer la soberanía regional y evitar el endeudamiento y la explotación que suelen acompañar a proyectos con financiamiento extranjero opaco. En este sentido, la alianza trabaja con Colombia, Ecuador y Perú para construir “una seguridad verdadera” y promover el crecimiento económico bajo control soberano de cada nación.
El Escudo de las Américas reúne a países como Argentina, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, República Dominicana y Chile, entre otros, con quienes Estados Unidos busca estrechar vínculos para enfrentar juntos el narcotráfico y otras redes criminales que operan en la región.
Rubio resaltó el papel de Colombia, donde el gobierno del presidente Abelardo de la Espriella ha impulsado una política de seguridad fronteriza y control migratorio que sirve como modelo para la región. A partir de esa experiencia, se están consolidando alianzas similares en Ecuador y Perú, con el objetivo de replicar un modelo que, en dos décadas, ha demostrado su eficacia en la lucha contra el crimen organizado.
Este acercamiento se enmarca en un contexto de tensiones geopolíticas crecientes en América Latina, donde la influencia de potencias como China y Rusia ha generado preocupación en Washington. La iniciativa busca además contrarrestar esas influencias y garantizar que el futuro económico y político del hemisferio permanezca bajo el control de sus propios gobiernos.
El Escudo de las Américas representa así una apuesta de Estados Unidos para consolidar su liderazgo en la región, fortalecer la seguridad y promover un desarrollo económico alineado con sus intereses y valores.
Perú, con abundantes recursos naturales y una ubicación estratégica, se suma a esta red de cooperación en un momento clave para la región, en medio de desafíos como el aumento del narcotráfico, la migración irregular y la fragilidad institucional. La integración del país andino a esta alianza refuerza la agenda de seguridad y desarrollo que Washington impulsa en América Latina, según declaraciones oficiales.
Este esfuerzo conjunto también busca alinearse con los objetivos de organismos internacionales como la ONU y la OCDE, que promueven la transparencia, el respeto a la soberanía y la cooperación regional para el desarrollo sostenible y la paz.
El compromiso de Perú y otros países con esta alianza marcará el camino de la política regional en los próximos años, en un escenario donde la seguridad y la estabilidad son prioridades compartidas.

