El Tribunal Constitucional de Corea del Sur ha destituido oficialmente al presidente Yoon Suk Yeol, poniendo fin a varios meses de incertidumbre política que comenzaron tras su declaración de la ley marcial en diciembre, que desató una crisis interna en la nación.
La decisión tomada este viernes por los ocho jueces del Tribunal Constitucional ratifica la destitución del presidente, que había sido aprobada por el Parlamento en diciembre. Este fallo llega como un alivio para muchos legisladores que temían que Yoon intentara restablecer la ley marcial si se le permitía regresar al poder.
En un juicio paralelo, Yoon había sido arrestado en enero por cargos de insurrección, aunque fue liberado en marzo cuando un tribunal anuló su orden de arresto. Sin embargo, los cargos en su contra no fueron retirados.
La reacción ante la destitución de Yoon fue polarizada, generando manifestaciones tanto a favor como en contra del fallo. En Seúl, la policía desplegó medidas de seguridad reforzadas en la capital, con barreras y puntos de control, ante la posibilidad de disturbios.
La caída de Yoon es notable, dado su ascenso a la política como exfiscal que desempeñó un papel clave en la destitución del expresidente Park Geun-hye en 2017, quien fue condenada por corrupción y abuso de poder. Ahora, Yoon se convierte en el segundo presidente de Corea del Sur en ser destituido por el Tribunal Constitucional.
Este giro en los eventos tiene profundas repercusiones para el país, que se encuentra sin rumbo en un momento crucial en los asuntos internacionales, sobre todo cuando las políticas exteriores de Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, están alterando el equilibrio global.
Según la ley surcoreana, se convocará a nuevas elecciones presidenciales dentro de los 60 días posteriores a la destitución de Yoon, lo que ha generado especulaciones sobre posibles contendientes, como Lee Jae-myung, el líder opositor que perdió ante Yoon en las elecciones de 2022.
Mientras tanto, Yoon enfrenta otros procedimientos legales, incluido el juicio por insurrección, un delito grave que, según la ley, podría ser castigado con cadena perpetua o incluso la pena de muerte, aunque Corea del Sur no ha ejecutado a nadie en décadas.
El presidente había justificado su decreto de ley marcial alegando un estancamiento político y amenazas de "fuerzas antiestatales" simpatizantes de Corea del Norte. Aseguró que su intención era solo intimidar temporalmente a la oposición, y que habría respetado cualquier decisión del Parlamento para levantar el decreto, que solo estuvo en vigor por seis horas antes de que los legisladores lo anularan.
La destitución de Yoon marca un capítulo turbulento para la política surcoreana y para la figura del presidente, que había sido considerado un aliado clave de Estados Unidos, incluso siendo invitado de honor a una cena de estado en la Casa Blanca en 2023, donde cantó "American Pie". Sin embargo, sus críticos argumentan que este tipo de distracciones solo acentuaron su desconexión con los problemas internos del país.
Este escándalo ha subrayado el creciente fraccionamiento político dentro de Corea del Sur, donde la oposición ha ganado fuerza en las elecciones de medio término y ha bloqueado importantes iniciativas legislativas, lo que llevó al presidente a intentar utilizar medidas extremas para mantener el control.
Fuente: CNN