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Charles Owusu Aseku, de 46 años, ha recorrido diversas ciudades de Ghana y otros países en busca de tratamiento para un queloide que le creció en el cuello desde 2002. Tras someterse a dos cirugías fallidas y realizar un viaje a Sudáfrica que solo resultó en una consulta, la frustración aumentaba. Estaba listo para emprender otro viaje médico cuando, a finales de febrero, participó en la primera prueba de telemedicina 3D en Ghana, que se llevó a cabo en una camioneta equipada con pantallas de computadora.
Este proyecto, desarrollado por el equipo de Microsoft Research en colaboración con médicos e investigadores locales, tiene como objetivo ofrecer consultas médicas a personas que esperan cirugía o que ya han sido operadas. En una región con una de las tasas más bajas de médicos por paciente en el mundo, esta tecnología portátil podría ser un cambio radical.
Basado en pruebas previas en Escocia, el sistema ahora se presenta como una unidad móvil equipada con cámaras de última generación y un sistema de iluminación mejorado. Durante la consulta, las cámaras crean un modelo 3D del paciente, que se proyecta en una pantalla grande, permitiendo que varios médicos colaboren en la evaluación del caso a través de la telemedicina.
Spencer Fowers, líder del proyecto y desarrollador principal en Microsoft Research, comentó: "La idea de esta camioneta es llegar a aldeas remotas que no tienen acceso a especialistas, y permitir consultas pre y postquirúrgicas".
Además de facilitar consultas, este sistema permite que los pacientes reciban múltiples opiniones de profesionales médicos de diversas partes del mundo. Aseku, por ejemplo, recibió la atención de médicos de Ruanda, Escocia y Brasil, lo cual le dio un renovado sentido de esperanza: "He visto a muchos médicos aquí y estoy muy feliz porque de cada uno de ellos puedo aprender algo y tal vez encontrar una solución a mi problema", expresó.
Este ensayo en el Hospital Regional Koforidua, ubicado en la región oriental de Ghana, marca el inicio de lo que los investigadores esperan sea un proyecto que se expanda a otras áreas, brindando más acceso a la atención médica y explorando nuevos usos de la tecnología. Con el aumento del uso de la telemedicina, especialmente desde la pandemia de COVID-19, expertos aseguran que estas herramientas son cruciales para África, un continente con escasez de médicos especialistas para su población de 1,400 millones.
Otro beneficiado por la tecnología fue George Opoku, de 68 años, quien había sido referido al Hospital Universitario Korle-Bu en la capital, Accra, por un sarcoma, un raro tipo de cáncer. Gracias al ensayo de telemedicina 3D, Opoku pudo recibir atención médica a distancia, evitando los costos y el estrés de un largo viaje. "Pude explicar mi condición a varios médicos a la vez. Ahora me siento optimista y tengo la esperanza de que me curen", comentó.
Un reto importante para el proyecto es la falta de acceso confiable a internet, un problema común en muchas áreas rurales de África. Sin embargo, en el Hospital Universitario Korle-Bu, la tecnología de telemedicina está ayudando a pacientes que requieren cirugía plástica. Debido a la escasez de cirujanos plásticos, los pacientes a menudo deben consultar con diferentes médicos en cada visita, lo que dificulta la atención.
El Dr. Kwame Darko, cirujano plástico y uno de los investigadores del proyecto, señaló que la telemedicina 3D podría ofrecer a los pacientes la oportunidad de ser evaluados por varios especialistas en una sola sesión. Este tipo de tecnología, si se implementa en Ghana y otras regiones, podría marcar una gran diferencia, según el Dr. Ahensan Dasebre, jefe residente del Centro Nacional de Cirugía Plástica en Korle-Bu. "Estamos muy rezagados en cuanto al número de médicos para atender a nuestra población. Si un paciente se encuentra en una zona remota sin acceso a especialistas, la telemedicina puede ayudarle a recibir atención de calidad", comentó.
Este avance representa una oportunidad significativa para mejorar el acceso a la atención médica en las regiones más desatendidas de África, donde las barreras geográficas y la escasez de profesionales dificultan la atención oportuna y especializada.
Fuente: Proceso